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viernes, 14 de enero de 2011

La Invalidación


En tiempos pasados escribí un artículo denominado "Ser Consciente de Sí mísmo"... cada día me doy cuenta de la importancia de estar en consciencia sobre nosotros mismos, sobre lo que nos rodea, sobre quienes nos rodean... Es como estar en otra dimensión, que te permite "leer entre líneas" acerca de la situación que estás viviendo en ese preciso momento.

Ese "estar en consciencia" me permitió ver , uno de estos días, un episodio muy común para todos los seres humanos: la Invalidación.

Me permito presentarles este excelente escrito de Carlos Andrade Montemayo, publicado en el blog facetahumana.com y que me parece oportuno revisar, pues creo que nos aportará una interesante gfuente de información a todos los que seguimos este blog. Espero sus comentarios.

LA INVALIDACIÓN: UNA FORMA DE AUTOCONTROL

El control es una “buena” forma para sentirse seguros. Si lográramos que todo y todos estuvieran en su lugar, la vida sería más sencilla. El único problema es que mañana es otro día y todo cambia. Así es, la única constante en la vida es el cambio, por lo tanto no podemos mantener el control.

¿Entonces por qué, si aceptamos esto, nos esforzamos tanto en buscarlo? ¿Por qué está necesidad de que nada se mueva, física, emocional, mental o espiritualmente, sin que nosotros estemos preparados? ¿Por qué? Porque esto es tan solo una simple representación del miedo. Pero como no vamos a aceptar que nos dan miedo los cambios o las personas diferentes o las emociones fuera de lugar, decimos simplemente: a mi me gusta el orden, a mi me gusta estar tranquilo, a mi me gustan las cosas como están etc., etc. Una gran cantidad de justificaciones para “aprobar” las acciones necesarias que tenemos que hacer para mantener el control.

Una de estas “formas” y quizás una de las más recurrentes es la invalidación. ¿Pero qué es y cómo funciona?

Invalidación es rechazar, ignorar, burlarse, juzgar, o disminuir los sentimientos o las acciones de alguna persona. Es uno de las formas de abuso psicológico más dañino. También se le conoce como suprimir. Y por lo tanto una persona que invalida es un supresor. Y en la escuela de Análisis Transaccional de Muriel James a la invalidación se le llama Descalificación.

La forma más extrema de invalidar totalmente es matar y en algunos casos esa sensación o necesidad puede apoderarse de nosotros. Al no poder hacer desaparecer esa sensación por arte de magia, creamos respuestas mucho más complejas y sutiles pero igualmente destructivas, ya que al final de cuentas logramos a través de ellas evitar que alguien o algo sea tal cual es.

Y mientras más débiles o pequeños son mucho más fáciles de invalidar. Nadie, a menos que esté loco, se pone con Sansón a las patadas. Por lo que mucho cuidado con la forma de tratar a los niños, sobre todo a los hijos.

Un niño, sensible por su edad y naturaleza, que es invalidado repetidamente se convierte en un niño confundido. Pierde confianza en sus propios sentimientos. Pierde uso de su cerebro emocional - y el cerebro emocional es una de las herramientas básicas para la supervivencia. Para adaptarse a este ambiente insano, la relación entre sus pensamientos y sus sentimientos se malogra. Sus respuestas emocionales, su manejo emocional y su desarrollo emocional probablemente serán dañados gravemente, y quizás permanentemente. Las respuestas emocionales que funcionaron para ayudarle cuando era niño pueden funcionar contra el mismo cuando es un adulto. Por ejemplo, una niña que no recibía comprensión en la familia puede aprender a irse a su cuarto para llorar sola. Esto es su manera de sobrevivir. Pero cuando ella es una adulta y tiene problemas con su enamorado es mejor conversar con él en vez de salir y llorar sola.

Algunos psicólogos dicen que lo que se llama personalidad límite, "borderline personality disorder" puede ser la respuesta normal de una persona sensible en un ambiente de invalidación.

Ejemplos de Invalidación
  • Deja de llorar, o te voy a pegar.
  • ¡Cambia tu ánimo!
  • ¡Vete a gritar/llorar en otra parte!
  • Ya estás armando un drama.
  • No luchas lo suficiente.
  • No eres responsable.
  • Eres muy torpe.
  • Siempre te equivocas.
  • Nunca te concentras.
  • Lárgate.
  • Cállate.
  • Cálmate.
  • Ya pasó.
  • Ya fue.
  • No me molestes.
  • No me amargues.
  • Estás exagerando.
  • Es una tontería por lo que lloras.
  • Pudiste haberlo hecho mejor.

La invalidación tiene dos características principales. La primera es que le dice al individuo que está mal y equivocado tanto en su descripción como en el análisis de su propia experiencia: Particularmente en su punto de vista de lo que está causando sus emociones, creencias y acciones.

La segunda, el individuo atribuye su experiencia a rasgos de personalidad que no son socialmente aceptados.

Las respuestas que invalidan pueden ser de diferentes formas:

  • “Estás enojada pero simplemente no lo admites”
  • “Dices que no, pero lo que realmente quieres decir es sí, yo te conozco”
  • “Tu lo hiciste (algo que realmente no hiciste). Deja de mentir”
  • “Estás hipersensible”
  • “Simplemente eres una floja”
  • “No voy a dejar que me manipules de esa forma”
  • “Anímate, déjalo ir. Tú lo puedes sobrepasar”
  • “Si vieras el lado positivo de las cosas y dejaras de ser un pesimista ...”
  • “No estás tratando lo suficiente”
  • “Vas a ver, si quieres llorar te voy a dar algo por qué realmente llorar”
  • “¡Ah! Así es la vida” (y sigue como si no hubieras dicho nada)
  • “¡Lo que pasa es que tienes celos!”

Todos tenemos la experiencia de haber sido invalidados en algún momento, pero para las personas que crecieron en ambientes de invalidación, estos mensajes los recibían constantemente. A lo mejor los padres tenían buenas intenciones pero se sentían tan incómodos con las emociones negativas que no permitían que sus hijos las expresaran, dando como resultado una invalidación no intencional. La invalidación crónica puede llevar a la auto-invalidación y auto-desconfianza a nivel subconsciente, y al sentimiento de “yo no importo”.

Un ambiente de invalidación es aquél donde la comunicación de experiencias privadas e íntimas es recibida por respuestas erráticas, inapropiadas o extremas. En otras palabras, lo dicho de una experiencia íntima o privada no es validado, en su lugar es castigado y/o trivializado. La experiencia de emociones dolorosas es negada. La interpretación que hace el individuo de su propia conducta, incluyendo la intención y motivación de la misma, es descartada.

Una forma de invalidar muy común en entre las personas de una autoestima baja, es la de no valorar dones y logros de los demás. Lo más que “regalan” es una comparación con sus propios logros, disminuyendo con esto los de las otras personas. Tienen la sensación de que si valoran lo de los otros, ellos son menos.

La anécdota de las dos cubetas de cangrejos es un buen ejemplo: Dicen que en una cubeta estaban unos cangrejos japoneses, (yo diría de alta autoestima) y que querían salirse. Entonces, uno empezó a trepar y como no podía llegar hasta arriba, los otros cangrejos lo empezaron a ayudar a subir, haciendo una pequeña escalera con sus propios cuerpos, sabiendo que si uno salía, este les ayudaría jalándolos desde arriba. Y si, así sucedió y poco a poco todos los cangrejos se salieron de la cubeta arrojándose a su querido mar.

En la otra cubeta había unos cangrejos latinoamericanos (o de autoestima baja) que también querían salir, pero en este caso en vez de ayudarse, en el momento en que uno de ellos a base de fuerza y de aplastar a los otros lograba acercarse a la salida, unos los jalaban hacia abajo y los otros trataban de convencerlo de que así estaban bien las cosas, que desistiera en su intento. Y así entre jalones y “convencimientos” la cubeta fue llevada a la cocina e hicieron una buena sopa de mariscos.

(De los trabajos de la auto-lesión de los psicólogos Van der Kolk, Perry y Herman y Linehan)


CONSEJOS PARA CORREGIR LA INVALIDACIÓN


La Invalidación y los PTS. (Potencial Trouble Source / Fuente Potencial de Problemas)

Un PTS es una persona que no está en tiempo presente, que se la pasa atorada y con miedo de cosas que ya le pasaron o con ansiedad por lo que no ha llegado o fantaseando en resolver todo en un futuro. Es una persona que se enferma, que se tropieza a su paso, que trabaja mucho pero produce muy poco, que tiene accidentes, es alguien que está en una montaña rusa emocional, que pone en peligro su medio. O sea una fuente potencial de problemas para todos los que lo rodean. Por eso el nombre.

¿Y cómo se crea a un PTS? Si, aunque suena extraño, un PTS es creado, es la obra de alguien. No tiene nada que ver con genética, ni con mala suerte, ni con el medio ambiente.

Hay dos factores básicos para que exista una persona PTS:

El primer y esencial factor es que exista un supresor conectado con el PTS.

Un supresor, como ya vimos, es una persona que suprime (invalida) a otra persona. Alguien que estropeará o despreciará cualquier esfuerzo por ayudar a alguien y en particular atacará con violencia a todo aquello que pretenda que los demás sean mejores, más inteligentes o poderosos.

Y el segundo es que el PTS tenga cuentas pendientes con el supresor. Ya que esto es lo único que lo pone en peligro. Entre las cuentas pendientes se encuentran el haberlo lastimado, robado, desacreditado, deseado el mal, hablar mal él, permitirle que traspase los límites, etc. Todo lo que de alguna manera los ligue y provoque culpa.

El ser humano es bueno por naturaleza y cada vez que hace algún acto hostil contra alguien o algo, siente vergüenza y se debilita emocional, psíquica y espiritualmente, por eso es una presa factible.

Hay tres tipos básicos de PTS:

  1. El “Primer Tipo” es fácil de identificar y resolver. El supresor está justo en tiempo presente suprimiendo a la persona. La persona que invalida es alguien que en este momento se encuentra ligada al PTS o su entorno.
  2. El “Segundo Tipo” es más difícil de identificar. La persona “supresiva aparentemente” está en tiempo presente, pero es sólo un “reestimulador” del supresivo real. El PTS está reaccionando ante alguien como alguna vez reaccionó ante una supresión real.
  3. Y el “Tercer Tipo” es alguien que está reaccionando ante una imagen irreal.

Ahora bien, para poder recuperarse o salir del estado de PTS debemos primero averiguar cual de los tres tipos es y seguir la siguiente “fórmula”.

La “formula” para los tipo uno y dos es sencilla, lo difícil es ponerla en práctica, ya que hay que aceptar el hecho de que somos responsables del estado en que nos encontramos. Para los tipo tres solo el trabajo con profesionales puede ayudar.

Para el “Tipo Uno” es la siguiente:

1er Paso: Descubrir quien está suprimiendo, realmente. El simple hecho de saber quién es y poderlo nombrar, produce beneficios.

2do Paso: Desconectarse. Salir de su entorno de poder.

3er. Paso: Manejar la situación que permitió la supresión. Reconocer las deudas pendientes o actos hostiles que se tienen contra el supresor y hacer enmiendas.

Para el “Tipo Dos”:

Los pasos son los mismos con la diferencia de que como el supresor no está en tiempo presente, ni en el entorno, el hecho de descubrirlo y nombrarlo pueda llevar más tiempo y una búsqueda en el pasado del PTS.

Para aclarar un poco este caso, veamos un ejemplo: Un PTS “Tipo Dos” siente que el supresor real es su nuevo jefe. Porque cuando está con él se siente mal y no soporta que le de órdenes y cada vez más produce menos en el trabajo. Pero al seguir el “Paso Uno” de la fórmula, descubre quién es y lo nombra. No siente ningún alivio. Y al dejar el trabajo para desconectarse, tampoco hay cambios. Por lo que en realidad el verdadero supresor no es el jefe, es tan solo la reestimulación de alguien en su pasado, podría ser un padre dominante, mandón y violento o algún viejo maestro de la escuela. Alguien que en su pasado lo suprimió y además tenía una posición de poder.

También en el “Tercer Paso” hay cambios en el caso de que el supresor real haya muerto, por lo que las enmiendas hacia él podrán eliminarse o en el mejor de los casos hacerlas hacia alguien o algo que él haya dejado. Sus hijos, esposa o negocio.

Para el “Tercer Tipo” no hay “fórmula”; son casos de psicosis que deben ser vistos por profesionales.

(De los trabajos de L. Ronald Hubbard. La ciencia de la autosupervivencia y La Ética de Cienciología).

miércoles, 14 de abril de 2010

Nunca Olvides a tus Amigos

Esta historia me la dedicó un gran amigo... Les dedico esta publicación a él y a su querida familia, mi familia...

Hace muchísimos años, un joven recién casado estaba sentado en un sofá en un día caluroso y húmedo, bebiendo jugo helado durante una visita a su padre. Mientras conversaba sobre la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de las personas adultas; el padre revolvía pensativamente los cubos de hielo de su vaso y lanzó una mirada clara y sobria hacia su hijo.

- "Nunca olvides a tus amigos", ¡aconsejó!, "Serán más importantes en la medida en que envejezcas".
"Independientemente de cuanto ames a tu familia y los hijos que por ventura vayas a tener, tu siempre necesitarás de amigos. Recuerda ocasionalmente salir con ellos, realiza actividades con ellos, telefonéalos. .."

"¡Qué extraño consejo!" pensó el joven. "Acabo de ingresar al mundo de los casados, soy adulto y con seguridad mi esposa y la familia que iniciaremos ¡serán todo lo que necesito para dar sentido a mi vida!"

Con todo, él obedeció a su papá; mantuvo contacto con sus amigos y anualmente aumentaba el número de ellos. Con el pasar de los años, él fue comprendiendo que su padre sabía de lo que hablaba. En la medida en que el tiempo y la naturaleza realizan sus designios y misterios en un hombre, los amigos resultaron baluartes de su vida.

Pasados los 50 años de vida, he aquí lo que aprendió:


El tiempo pasa.
La vida continúa.
La distancia separa.

Los niños crecen.

Los empleos van y vienen.

El amor se debilita.
Las personas no hacen lo que deberían hacer.
El corazón se rompe.
Los padres mueren.
Los colegas olvidan los favores.

Las carreras terminan.

Mas, los verdaderos amigos siempre están ahí, no importa a cuánto tiempo o a cuantos kilómetros se encuentren. Un amigo nunca está más distante que el alcance de una necesidad, haciendo barra por ti, interviniendo a tu favor, esperándote de brazos abiertos o bendiciendo tu vida.

Cuando iniciamos esta aventura llamada VIDA, no sabíamos de las increíbles alegrías o tristezas que estaban delante. No sabíamos de cuanto necesitaríamos unos de otros.


Un fuerte abrazo para todos mis amigos!

domingo, 4 de octubre de 2009

Ser Consciente de Sí Mismo

El artículo mensual de la coach Iciar Piera Iglesias fue titulado “Nos programan para ser infelices”. Creo que mi proceso de reflexión personal comenzó de inmediato, tan solo con leer el título. Pensé. Imaginé, dudé, descubrí… revelé en mis pensamientos que si… que actuamos muy en base a la programación que está fijada de forma indeleble en nuestra mente, y que de manera inconsciente dirige nuestros pasos a través de creencias y paradigmas. Muchas de las circunstancias que vivimos, por no decir todas, son producto precisamente de esa programación, de esas creencias que establecen los parámetros de nuestros pensamientos, de nuestras obras, de nuestras metas, de nuestros logros.

En meses pasados escribí una nota titulada “El éxito no es casualidad”, y me refería a cuáles eran las características principales que crean alguna diferencia en la estrategia que usaron algunos de mis amigos para alcanzar su progreso. Entre ellas, hice mención a un factor común que siempre encontraremos en ellos... todos, sin excepción, están comprometidos en su búsqueda por la felicidad.

Y al hacer reflexión y memoria sobre esta característica, puedo visualizar en ellos el empeño constante por ver el lado positivo a las cosas, por enfrentar los problemas viéndolos como oportunidades, teniendo claro que concentrarse negativamente en ellos solo les traerá ansiedad, depresión y pérdida de tiempo, por ello, se enfocan en extraer los aprendizajes de ellos, visualizar las soluciones y actuar con actitud positiva en busca de los resultados.

Ahora, volviendo a nuestro tema principal… Pensar y reaccionar así no es casualidad!... en algunos casos, la programación favorece ese enfoque, permite que pensemos y actuemos positivamente, ya que el ambiente y la sociedad en la que nacimos y crecimos (hablo de sociedad partiendo desde el mismo seno familiar) promovió en nosotros el pensamiento positivo, la búsqueda de la luz en la oscuridad y la decisión y compromiso personal de seguir en la luz.

Pero, seamos francos: no siempre es así. Estos son pocos afortunados casos porque, entendamos bien, esa “sociedad” o ambiente en el cual nacimos y crecimos, también es el resultado de un ambiente o sociedad previa, que ha propuesto y promulgado sus propios paradigmas con el único propósito (benevolente) de dar oportunidad a la sucesión de ser feliz.

Pues si… no siempre es así. Somos seres humanos llenos de condicionamientos producto de lo que recibimos desde niños. En base a ello, emprendemos nuestro camino llenos de fe y esperanza en que nuestras creencias conscientes nos llevarán a ser felices. Poco a poco, a través de los años y los “daños”, te vas dando cuenta que “la vida no era así como te la pintaban”, sino que tiene otros matices que normalmente desconoces, pues no forman parte de tu bagaje mental, de tu consciencia sobre las cosas. Y te das una y otra vez con la misma piedra… y sigues culpando a… ¡la piedra!

Un buen día, después de muchos tropiezos y caídas, en algún momento de esos que nunca querías enfrentar, te cuestionas a ti mismo y te preguntas: ¿Seré yo?... ¿Por qué soy así?... ¿Por qué actúo o reacciono así?...

Pues bien, mi querido lector, las respuestas a estas preguntas las tienes tú “en la punta de tus labios”: “Si… eres tú y ese eres tú”… “Eres así porque desde que eras un pequeñín te enseñaron, te recetaron y te programaron para ser así”… “Actúas y reaccionas así, porque esa es la única forma que sabe actuar tu mente de forma inconsciente

José Luis Montes (Puertollano, 1965), autor de “El hombre que tuvo la fortuna de fracasar” comenta que “Desde pequeñitos nos llenan la cabeza […] de cómo hemos de vivir la vida. Nos meten miedo, diciéndonos que estudiemos ciertas carreras universitarias para no pasar hambre. Nos condicionan para triunfar a toda costa, para tener respetabilidad, para tener dinero... Te venden que cuando hayas subido esos escalones entrarás en el "templo de la felicidad".

Todo lo que nos sucede en el camino de nuestras vidas tiene una razón y una justificación. No importa cuán difícil y dolorosa haya sido, esa “triste circunstancia o hecho” sucedió por algo, y nosotros, cada uno de nosotros, somos responsables de esos hechos y de cómo reaccionamos y actuamos en torno a ello. Cada sufrimiento nos da la oportunidad de darnos cuenta de cuál es la causa de nuestros constantes tropiezos. Pero nuestra tendencia es evadir. Tendemos a evadir nuestras fallas, y a echarle la culpa a otros de nuestros desaciertos, sin hacernos cargo de nuestro accionar.

Colin Tipping, en su excelente libro El Perdón Radical, habla de “considerar la posibilidad de que todo ocurre por alguna razón y de que no hay errores”. En ese sentido, percibir las circunstancias tal y como sucedieron, aceptando que no nos ocurrió a nosotros sino que ocurrió para nosotros. De esa manera, comprenderíamos que eso tenía que ocurrir exactamente como sucedió por el bien supremo de todos los involucrados y que nuestro yo superior atrajo esa experiencia en nuestra vida para propiciar nuestra sanación y nuestro crecimiento espiritual.

Tomar consciencia es el inicio de la asunción de la responsabilidad personal. Al tomar consciencia comenzamos a cuestionar las creencias que nos han sido impuestas por la sociedad y nos damos una oportunidad para empezar a seguir un camino propio y “consciente” en nuestra vida.

Para tomar consciencia, es necesario que te expreses… pero las palabras por sí solas no funcionan si éstas no tienen una clara una intención. Y tu intención es crecer y hacerte consciente de ti mismo, entonces… ¡Exprésate! Considerando los puntos que aquí te presento:

Ilumina el conocimiento: lee, escribe, comparte con personas relacionadas con el crecimiento personal tus experiencias, impresiones, inquietudes y problemas. Abre tu corazón, recuerda que hay mucha sabiduría y energía positiva aún en quien menos lo esperas.

Deleita la imaginación: Activa tus sueños, deja que te inunden con bellas sensaciones, quítale las barreras, permíteles crecer, iluminar tus momentos difíciles, hazlo sin miedo, piensa en positivo aún acerca de las situaciones más difíciles. Ser soñador no es malo, lo malo puede ser vivir de la fantasía, y estoy seguro que sabes cuál es la diferencia entre esto.

Mueve las pasiones: en ese proceso de entrar en consciencia, llegarán a ti momentos muy emotivos, rabias, dolor, pesar; pero también alegría, felicidad, risa, etc. ¡DEJA QUE FLUYA! Deja que tus pasiones se expresen, atrévete a confrontarlas, deja que ellas te permitan ver el por qué de las circunstancias… allí descubrirás que tú no eres víctima de ellas… sino protagonista…

Influye sobre la imaginación: el accionar de tus pensamientos positivos influye sobre tus emociones y por ende sobre tus reacciones. Percibe las circunstancias tal y como sucedieron, aceptando que no nos ocurrió a nosotros sino que ocurrió para nosotros. Elige estar en el lado positivo del problema e imagina los beneficios que esa situación, a corto o largo plazo, podrá ofrecer a tu vida.

Los dejo con una breve reseña del escritor Eckhart Tolle, en su libro “Una Nueva Tierra”:

Cuando el ser humano tiene un cierto grado de Presencia, de atención y alerta en sus percepciones, puede sentir la esencia divina de la vida, la conciencia interior o el espíritu de todas las criaturas y todas las formas de vida, y reconocer que es uno con esa esencia y amarla como a sí mismo”. Esta es una hermosa y clara forma de decirnos que está en nuestras manos comenzar a vivir en un estado consciente, en el cual podremos sentir y vivir de la forma en que nuestro corazón y alma quieren vivir, convirtiendo la visión de nuestros problemas en oportunidades, reconocer el malestar que vivimos y hacer de ello un gran poder para corregir y seguir adelante en nuestro camino a la felicidad.

¡Un abrazo para todos!

martes, 30 de junio de 2009

Tu autoestima: Escala la cima de tu plenitud personal

Si te interesa saber cómo aumentar tu autoestima, este artículo es para ti.

La autoestima es un sentimiento de valoración y aceptación de la propia manera de ser que se desarrolla desde la infancia, a partir de las experiencias del niño y de su interacción con los demás.

Rechazarse a sí mismo o partes de uno mismo produce un enorme dolor que nos daña emocionalmente. La forma en que uno se percibe y se valora a sí mismo puede cambiar, curándose así las antiguas heridas causadas por el auto rechazo. Y ese auto rechazo proviene, como menciono arriba, de tus experiencias cuando eras un niño, mientras interactuabas y te relacionabas con tus familiares, amigos, maestros, etc. Somos seres lingüísticos, y nuestra formación durante el período de absorción (0 a 7 años), depende grandemente de los aprendizajes lingüísticos que percibimos, ya que a esa edad nuestra capacidad cognitiva aún no está bien desarrollada y aunque estamos conscientes, no estamos conscientes de que estamos conscientes, es decir, no tenemos aún capacidad de discernir.

Este cambio no siempre es fácil, pero siempre es posible. La autoestima no es un estado fijo o rígido, sino que cambia en relación a las experiencias y sentimientos. Una alta autoestima no siempre significa estar alegre; ni una baja autoestima significa siempre estar triste. Estos estados son las emociones que se reflejan a partir de lo que estamos sintiendo (nuestros sentimientos) y nuestros sentimientos tienen que ver con la forma en que pensamos acerca de nosotros y de nuestra vida y circunstancias, y nuestros pensamientos tienen que ver directamente con la forma en que vemos y percibimos la realidad, y nuestra capacidad de percepción de la realidad está delimitada por los paradigmas que se establecieron en nuestra mente precisamente en esa etapa de absorción, cuando no podíamos decidir qué tomar para sí mismos.

La autoestima es esencial para la supervivencia emocional, sin cierta dosis de autoestima la vida puede resultar enormemente penosa, haciendo imposible la satisfacción de muchas necesidades básicas. Como seres humanos, debemos estar conscientes de la necesidad de elevar nuestra autoestima constantemente, a través de la sanación de nuestras heridas del pasado. No basta con tener una alta motivación, ya que ésta queda anulada frente a una baja autoestima.

La autoestima es:

  • Cuan afectuosos y amorosos nos sentimos realmente con nosotros mismos, en base a nuestro sentido individual de valía e importancia.
  • Un sentimiento que comienza en la niñez y que es continuamente reforzado por los demás.
  • La aceptación incondicional de nosotros mismos como innatamente valiosos e importantes, a pesar de errores, derrotas y fracasos.
  • Un sentimiento que afecta nuestra percepción del ambiente, nuestras reacciones emocionales, nuestros estados de ánimo, nuestras actitudes y nuestras relaciones con los demás.

La autoestima NO es:

  • Amor a uno mismo en un sentido egoísta; auto elogio y el alarde son síntomas de una baja autoestima porque si verdaderamente aceptáramos y apreciáramos nuestra valía e importancia individual, no tendríamos la necesidad de hacer alarde para impresionar a los demás con nuestras habilidades y posesiones.
  • Un inventario intelectual de nuestros talentos y habilidades, a los ojos de los demás podemos ser personas importantes y de éxito y aún así tener una autoestima muy baja.
  • No está basada en una evaluación intelectual de nuestro carácter, personalidad o logros; sino que es un sentimiento profundo y generalmente oculto, puesto que la mayoría de personas no están conscientes de cómo se sienten con respecto a ellas mismas.


¿Cómo son las personas con Alta Autoestima?

  1. Se sienten bien consigo mismas.
  2. Saben que cosas pueden hacer bien y que pueden mejorar
  3. Expresan su opinión y no temen hablar.
  4. Identifican y expresan sus emociones.
  5. Comparten.
  6. Participan en las actividades que se desarrollan en su centro de estudio o trabajo.
  7. Se valen por sí mismas en las situaciones de la vida, la que implica dar y pedir apoyo.
  8. Gustan de retos y no les temen
  9. Consideran a los otros, sentido de ayuda y están dispuestas a colaborar con los demás.
  10. Son creativos y originales, inventan cosas, se interesan por realizar tareas desconocidas, aprenden actividades nuevas.
  11. Luchan por alcanzar lo que quieren.
  12. Disfrutan las cosas divertidas de la vida, tanto de la propia como de la de los demás.


¿Cómo son las personas con Baja Autoestima ?

  1. Piensan que no pueden, que no saben nada. No valoran sus talentos.
  2. Son indecisas ya que tienen miedo exagerado a equivocarse.
  3. Le tienen miedo a lo nuevo y evitan los riesgos
  4. Son muy ansiosas y nerviosas, lo que les lleva a evadir situaciones que le dan angustia y temor. Son pasivas.
  5. Son aisladas y casi no tienen amigos, y no comparten.
  6. Evitan participar en las actividades que se realizan en su centro de estudio o en su trabajo.
  7. Temen hablar.
  8. Dependen de otros para hacer sus tareas o realizar cualquier actividad.
  9. Se dan por vencidas antes de realizar cualquier actividad
  10. Debido a que se sienten que no tienen valor, no aceptan críticas.
  11. No están satisfechas consigo mismas, piensan que no hacen nada bien.
  12. No conocen sus emociones por lo que no pueden expresarlas.


Ahora, a estas alturas de esta lectura, quizás estés pensando: "bueno... yo no soy así!... yo me quiero muchísimo!... yo comparto con todos!... yo acepto críticas!... no dependo de otros!... yo nunca me doy por vencida!"... bien... tu actitud es positiva y refleja una alta motivación, pero recuerda lo que te comenté arriba: no basta con una alta motivación. Debes entender que la autoestima no es una emoción (la forma en que expresas tus sentimientos); la autoestima es un sentimiento que tienes de ti, pero si éste es doloroso y te causa insatisfacción o decepción, tu EGO se encarga de eso!... y te dice a ti mismo que tú no sufres de nada de eso. Es por ello, que para sanar debes buscar respuestas detrás de tu ego, en tu niñez... y reparar los daños en tu niño interior. Tienes que restablecer el contacto con tu Yo interior, pues solamente recuperando tu dignidad interior y tu espontaneidad, conseguirás reducir tu necesidad de auto-defensa y de preparación para la guerra que enfrentas todos los días con tus propios miedos.

Se dice que la única persona que realmente desea un cambio es un bebé con el pañal mojado (y eso solo cuando el pañal se enfría, porque mientras esté caliente no quiere que se lo cambien). La gran mayoría de la gente afirma solo de boquilla que le gustaría cambiar, transformarse, pero al mismo tiempo existe una voz interior que intenta a toda costa mantener confortablemente "congelado" lo que ya está codificado en nuestra estructura psicológica.

- "Ah, pero yo soy así..."

- "No sirvo para ello..."

- "Es tarde para cambiar mi forma de ser..."

Estos pensamientos no son más que disculpas. Reflejan una actitud muy cómoda que sólo perpetúa una serie de creencias que no son nada positivas para tu vida.

"¿Por qué eres así?..." "¿Por qué no sirves para ello?..." "¿Por qué es tarde para cambiar?..."

A menos que te gustes mucho, a menos que te sientas completamente feliz y satisfecho tal y como eres actualmente, a menos que hayas conseguido todo lo que soñabas y estés disfrutando de la vida tanto como deseabas, siempre hay tiempo y las condiciones necesarias para cambiar. Y quien genera esas condiciones eres tú, y tu tiempo es tuyo... Entonces... ¿Por qué decretar que ya no tienes tiempo, que es difícil o que no sirves?

Una buena autoestima es la clave del éxito y de la satisfacción de vivir... !Toma las riendas de tu vida y da el primer paso de tu transformación personal!

Nota: Si te interesa saber más sobre este tema, puedes escribirme al correo coachingmundial@gmail.com (copia y pega la dirección) y gustosamente te proporcionaré más información.