Dedicado a todos aquellos que buscan ser personas adaptables y fuertes a los contratiempos, seguras de sí mismas y motivadas, efectivas tanto en las relaciones interpersonales como en las grupales, y solventes en las áreas de comunicación, negociación, resolución de conflictos, liderazgo y compromiso con sí mismas y con su entorno...
Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de escribir sobre las metas (Apunta más Alto). Hablaba en ese post sobre la importancia de apuntar alto, cada vez más alto, en la medida que vayamos dando pasos y logrando cumplir metas. Es importante y necesario que mantengamos vivo el interés interior por el crecimiento, por el desarrollo, por el logro, por el bienestar. Lo contrario es acostarse sobre los laureles de las metas alcanzadas, sin mayor pasión y con solo recuerdos.
Quisiera compartir este interesante mensaje que resalta la importancia que tiene nuestro impulso interior en nuestro crecimiento personal... disfrútenlo:
UNA HISTORIA PARA PENSAR
A los japoneses siempre les ha gustado el pescado fresco, pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas.
Para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes para ir mar adentro. Mientras más lejos iban, más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado. Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.
Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Sin embargo, los japoneses podían percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco, y no les gustaba el congelado, que por lo tanto se tenía que vender más barato.
Entonces, las compañías instalaron en los barcos tanques para los peces. De esta manera, podían pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa. Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque; estaban aburridos y cansados, aunque vivos. Los consumidores japoneses también notaban la diferencia del sabor, porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor fresco.
¿Cómo resolvieron el problema las compañías japonesas? ¿Cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco? Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?
(Mientras piensas en la solución …. lee lo siguiente):
Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesita esforzarse tanto, así que solo se relaja. Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería, o de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran, o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.
Igual que en el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla. Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50: “Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente".
Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los barcos … pero ahora también ponen un tiburón pequeño. Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos. ¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque ¡para mantenerse vivos!
Cuando alcances tus metas proponte otras mayores. Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él. Así que, invita un tiburón a tu tanque y descubre que tan lejos puedes llegar realmente. Unos cuantos tiburones te harán conocer tu potencial para seguir vivo y ¡haciendo lo que mejor haces, de la mejor manera posible!
Y si ya los tienes en tu tanque, déjalos que se muerdan entre sí, que no te asusten sus dientes ni sus trampas ... tu sigue alerta, pero siempre "fresco". Siempre habrá tiburones a donde vayas.
Interesante lectura para aplicar a la vida y al trabajo. Recuerda, las diminutas cadenas de los hábitos son generalmente demasiado pequeñas para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlas. NO PIDAS A DIOS QUE GUÍE TUS PASOS SI NO TIENES LA INTENSIÓN DE MOVER TUS PIES.
Esta historia me la dedicó un gran amigo... Les dedico esta publicación a él y a su querida familia, mi familia...
Hace muchísimos años, un joven recién casado estaba sentado en un sofá en un día caluroso y húmedo, bebiendo jugo helado durante una visita a su padre. Mientras conversaba sobre la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de las personas adultas; el padre revolvía pensativamente los cubos de hielo de su vaso y lanzó una mirada clara y sobria hacia su hijo.
- "Nunca olvides a tus amigos", ¡aconsejó!, "Serán más importantes en la medida en que envejezcas"."Independientemente de cuanto ames a tu familia y los hijos que por ventura vayas a tener, tu siempre necesitarás de amigos. Recuerda ocasionalmente salir con ellos, realiza actividades con ellos, telefonéalos. .."
"¡Qué extraño consejo!" pensó el joven. "Acabo de ingresar al mundo de los casados, soy adulto y con seguridad mi esposa y la familia que iniciaremos ¡serán todo lo que necesito para dar sentido a mi vida!"
Con todo, él obedeció a su papá; mantuvo contacto con sus amigos y anualmente aumentaba el número de ellos. Con el pasar de los años, él fue comprendiendo que su padre sabía de lo que hablaba. En la medida en que el tiempo y la naturaleza realizan sus designios y misterios en un hombre, los amigos resultaron baluartes de su vida.
Pasados los 50 años de vida, he aquí lo que aprendió:
El tiempo pasa. La vida continúa. La distancia separa. Los niños crecen. Los empleos van y vienen. El amor se debilita. Las personas no hacen lo que deberían hacer. El corazón se rompe. Los padres mueren. Los colegas olvidan los favores. Las carreras terminan.
Mas, los verdaderos amigos siempre están ahí, no importa a cuánto tiempo o a cuantos kilómetros se encuentren.Un amigo nunca está más distante que el alcance de una necesidad, haciendo barra por ti, interviniendo a tu favor, esperándote de brazos abiertos o bendiciendo tu vida.
Cuando iniciamos esta aventura llamada VIDA, no sabíamos de las increíbles alegrías o tristezas que estaban delante. No sabíamos de cuanto necesitaríamos unos de otros.
El artículo mensual de la coach Iciar Piera Iglesias fue titulado “Nos programan para ser infelices”. Creo que mi proceso de reflexión personal comenzó de inmediato, tan solo con leer el título. Pensé. Imaginé, dudé, descubrí… revelé en mispensamientos que si… que actuamos muy en base a la programación que está fijada de forma indeleble en nuestra mente, y que de manera inconsciente dirige nuestros pasos a través de creencias y paradigmas. Muchas de las circunstancias que vivimos, por no decir todas, son producto precisamente de esa programación, de esas creencias que establecen los parámetros de nuestros pensamientos, de nuestras obras, de nuestras metas, de nuestros logros.
En meses pasados escribí una nota titulada “El éxito no es casualidad”, y me refería a cuáles eran las características principales que crean alguna diferencia en la estrategia que usaron algunos de mis amigos para alcanzar su progreso. Entre ellas, hice mención a un factor común que siempre encontraremos en ellos... todos, sin excepción, están comprometidos en su búsqueda por la felicidad.
Y al hacer reflexión y memoria sobre esta característica, puedo visualizar en ellos el empeño constante por ver el lado positivo a las cosas, por enfrentar los problemas viéndolos como oportunidades, teniendo claro que concentrarse negativamente en ellos solo les traerá ansiedad, depresión y pérdida de tiempo, por ello, se enfocan en extraer los aprendizajes de ellos, visualizar las soluciones y actuar con actitud positiva en busca de los resultados.
Ahora, volviendo a nuestro tema principal… Pensar y reaccionar así no es casualidad!... en algunos casos, la programación favorece ese enfoque, permite que pensemos y actuemos positivamente, ya que el ambiente y la sociedad en la que nacimos y crecimos (hablo de sociedad partiendo desde el mismo seno familiar) promovió en nosotros el pensamiento positivo, la búsqueda de la luz en la oscuridad y la decisión y compromiso personal de seguir en la luz.
Pero, seamos francos: no siempre es así. Estos son pocos afortunados casos porque, entendamos bien, esa “sociedad” o ambiente en el cual nacimos y crecimos, también es el resultado de un ambiente o sociedad previa, que ha propuesto y promulgado sus propios paradigmas con el único propósito (benevolente) de dar oportunidad a la sucesión de ser feliz.
Pues si… no siempre es así. Somos seres humanos llenos de condicionamientos producto de lo que recibimos desde niños. En base a ello, emprendemos nuestro camino llenos de fe y esperanza en que nuestras creencias conscientes nos llevarán a ser felices. Poco a poco, a través de los años y los “daños”, te vas dando cuenta que “la vida no era así como te la pintaban”, sino que tiene otros matices que normalmente desconoces, pues no forman parte de tu bagaje mental, de tu consciencia sobre las cosas. Y te das una y otra vez con la misma piedra… y sigues culpando a… ¡la piedra!
Un buen día, después de muchos tropiezos y caídas, en algún momento de esos que nunca querías enfrentar, te cuestionas a ti mismo y te preguntas: ¿Seré yo?... ¿Por qué soy así?... ¿Por qué actúo o reacciono así?...
Pues bien, mi querido lector, las respuestas a estas preguntas las tienes tú “en la punta de tus labios”: “Si… eres tú y ese eres tú”… “Eres así porque desde que eras un pequeñín te enseñaron, te recetaron y te programaron para ser así”… “Actúas y reaccionas así, porque esa es la única forma que sabe actuar tu mente de forma inconsciente”
José Luis Montes (Puertollano, 1965), autor de “El hombre que tuvo la fortuna de fracasar” comenta que “Desde pequeñitos nos llenan la cabeza […] de cómo hemos de vivir la vida. Nos meten miedo, diciéndonos que estudiemos ciertas carreras universitarias para no pasar hambre. Nos condicionan para triunfar a toda costa, para tener respetabilidad, para tener dinero... Te venden que cuando hayas subido esos escalones entrarás en el "templo de la felicidad".
Todo lo que nos sucede en el camino de nuestras vidas tiene una razón y una justificación. No importa cuán difícil y dolorosa haya sido, esa “triste circunstancia o hecho” sucedió por algo, y nosotros, cada uno de nosotros, somos responsables de esos hechos y de cómo reaccionamos y actuamos en torno a ello. Cada sufrimiento nos da la oportunidad de darnos cuenta de cuál es la causa de nuestros constantes tropiezos. Pero nuestra tendencia es evadir. Tendemos a evadir nuestras fallas, y a echarle la culpa a otros de nuestros desaciertos, sin hacernos cargo de nuestro accionar.
Colin Tipping, en su excelente libro El Perdón Radical, habla de “considerar la posibilidad de que todo ocurre por alguna razón y de que no hay errores”. En ese sentido, percibir las circunstancias tal y como sucedieron, aceptando que no nos ocurrió a nosotros sino que ocurrió para nosotros. De esa manera, comprenderíamos que eso tenía que ocurrir exactamente como sucedió por el bien supremo de todos los involucrados y que nuestro yo superior atrajo esa experiencia en nuestra vida para propiciar nuestra sanación y nuestro crecimiento espiritual.
Tomar consciencia es el inicio de la asunción de la responsabilidad personal. Al tomar consciencia comenzamos a cuestionar las creencias que nos han sido impuestas por la sociedad y nos damos una oportunidad para empezar a seguir un camino propio y “consciente” en nuestra vida.
Para tomar consciencia, es necesario que te expreses… pero las palabras por sí solas no funcionan si éstas no tienen una clara una intención. Y tu intención es crecer y hacerte consciente de ti mismo, entonces… ¡Exprésate! Considerando los puntos que aquí te presento:
Ilumina el conocimiento: lee, escribe, comparte con personas relacionadas con el crecimiento personal tus experiencias, impresiones, inquietudes y problemas. Abre tu corazón, recuerda que hay mucha sabiduría y energía positiva aún en quien menos lo esperas.
Deleita la imaginación: Activa tus sueños, deja que te inunden con bellas sensaciones, quítale las barreras, permíteles crecer, iluminar tus momentos difíciles, hazlo sin miedo, piensa en positivo aún acerca de las situaciones más difíciles. Ser soñador no es malo, lo malo puede ser vivir de la fantasía, y estoy seguro que sabes cuál es la diferencia entre esto.
Mueve las pasiones: en ese proceso de entrar en consciencia, llegarán a ti momentos muy emotivos, rabias, dolor, pesar; pero también alegría, felicidad, risa, etc. ¡DEJA QUE FLUYA! Deja que tus pasiones se expresen, atrévete a confrontarlas, deja que ellas te permitan ver el por qué de las circunstancias… allí descubrirás que tú no eres víctima de ellas… sino protagonista…
Influye sobre la imaginación: el accionar de tus pensamientos positivos influye sobre tus emociones y por ende sobre tus reacciones. Percibe las circunstancias tal y como sucedieron, aceptando que no nos ocurrió a nosotros sino que ocurrió para nosotros. Elige estar en el lado positivo del problema e imagina los beneficios que esa situación, a corto o largo plazo, podrá ofrecer a tu vida.
Los dejo con una breve reseña del escritor Eckhart Tolle, en su libro “Una Nueva Tierra”:
“Cuando el ser humano tiene un cierto grado de Presencia, de atención y alerta en sus percepciones, puede sentir la esencia divina de la vida, la conciencia interior o el espíritu de todas las criaturas y todas las formas de vida, y reconocer que es uno con esa esencia y amarla como a sí mismo”. Esta es una hermosa y clara forma de decirnos que está en nuestras manos comenzar a vivir en un estado consciente, en el cual podremos sentir y vivir de la forma en que nuestro corazón y alma quieren vivir, convirtiendo la visión de nuestros problemas en oportunidades, reconocer el malestar que vivimos y hacer de ello un gran poder para corregir y seguir adelante en nuestro camino a la felicidad.
¿Sientes a veces que estás viviendo encadenado,en una jaula o en una prisión? Si sientes eso, ¿por qué crees que eso te pasa?
Será posible que no estés siendo completamente sincero contigo mismo? ¿Será que estás viviendo una mentira? En otras palabras, ¿será que no estás siendo quien realmente eres?... ¿O será que no estás haciendo lo que realmente te hace feliz o que te llena de paz?...
Escucha…
… Escucha atentamente las respuestas que vienen de tu propio ser… ¿Escuchas alguna voz diciendo “Si”?... si es así, entonces algo no marcha bien.
Ahora, la pregunta es: ¿Cuándo empezarás a prestar mayor atención a esa voz?... a esa parte de ti que te está pidiendo ayuda?... a esa parte de ti que te está pidiendo a gritos que le des libertad?... y aún más importante… ¿Cuándo empezarás a hacer algo al respecto?
¿Cuándo comenzarás a hacer lo que realmente amas hacer?... lo que te hace feliz?... lo que te realiza como ser humano?... lo que te da plenitud?
La realidad es que puedes comenzar ahora mismo, en este mismo momento, con solo tomar una decisión. No necesitas la autorización de nadie para dar el paso, sino de ti mismo. Tú puedes comenzar a hacer y a vivir ahora mismo lo que realmente hace vibrar tu corazón.
Estoy seguro que podrás recordar las muchas veces en que te sentiste inmensamente feliz… en que te sentiste pleno… cuando las cosas se sentían bien, muy bien… cuando muy dentro de ti, una parte de ti dijo: “Si… esto es lo que amo; esto es para lo que estoy hecho”. Bien, no hay ninguna razón por la cual no puedas vivir esa sensación todo el tiempo. No necesitas quedarte encadenado para vivir una mentira. No tienes que dejar que ni la sociedad ni otras personas decidan el camino que debes seguir en tu vida, el tipo de trabajo que debes buscar o hacer, ni las actividades a las cuales les debes dar prioridad.
No, tú no tienes que quedarte sin esperanzas dentro de esa jaula… dentro de esas cuatro paredes de tu prisión. Tú tienes una opción: Tu puedes decidir liberarte, aquí y ahora. ¡Si!... ¡liberarte!... Hacer lo que amas hacer… y hacerlo tantas veces como tú lo desees.
¿Qué importa ya el pasado? Déjalo atrás, allá donde pertenece. Puedes decidir vivir una vida plena… ¡desde hoy mismo! Recuerda: esta es “tu vida”… y es tu prioridad,,, por sobre todas las cosas.
Aunque otros actúen con buena intención cuando traten de desanimarte a hacer y alcanzar lo que realmente quieres, pensando que saben qué es lo que más te conviene… eres “tú” quien terminará siendo feliz o miserable, ya sea en el corto o en el largo plazo. Solo imagina cómo sería si un día, miraras atrás y no pudieras evitar decir: “Ojalá hubiera vivido mi vida diferente… ojalá hubiera hecho lo que verdaderamente me hacia feliz… ojalá no hubiera dejado que otros decidieran por mi… porque quizás así, mi vida no fuera tan miserable…”.
Solo tú puedes decidir cómo vivirás tu vida, asegurando, por supuesto, que tus motivos y acciones estén en línea con los principios que Dios nos ha dado.
La vida es corta… efímera… como el vapor. George Mateljan sabía esto cuando dijo: “La vida es muy corta como para perder tiempo haciendo cualquier cosa que no sea lo que realmente nos apasiona”. Entonces… ¡vive tu vida a plenitud! Has todo aquello que hace que tu corazón salte de emoción… todo aquello que te brinde paz. Y recuerda contribuir con otros con acciones positivas cada vez que puedas.
Últimamente he tenido la hermosa oportunidad de reencontrarme con gente adorable, amigos y amigas de toda la vida. Ha sido como hacer una profunda y espectacular visita a muchos corazones, como si fueran árboles que había visto y conocido años atrás. Aquellos árboles que conocí algún día, hoy son en su mayoría hermosos y frondosos árboles que han aumentado considerablemente su capacidad de dar y dar más. La mayoría de ellos han dado de frutos bellos hijos e hijas que les han traído, a su vez, mayor motivación, más altos anhelos y más deseos de seguir adelante. Otros, no han tenido la oportunidad de ver hijos como frutos, más han encontrado múltiples formas de convertir su propia vida en una fuente constante de motivación.
Al pensar en ellos, mis entrañables amigos, me doy cuenta que el principal motivador de todos es… el amor. Por el amor, han hecho mil cosas que jamás pensaron en su vida hacer; han enfrentado sus miedos y su propia inseguridad; han aprendido nuevas destrezas y conocimientos; han vivido en lugares que nunca jamás imaginaban visitar y adoptado culturas que solo conocían en libros. Han corrido peligros a los que nunca estuvieron expuestos antes. Muchos otros, han permanecido en sus lugares de origen y han entregado sus propios anhelos a cambio de los sueños de sus familias. Todos, sin excepción han hecho sacrificios indescriptibles, motivados principalmente por el amor.
Siendo el amor su principal motivador, me preguntaba “¿porqué a pesar de todo el amor que sienten y de la motivación que reciben de él, algunos de mis amigos habían alcanzado tal nivel de progreso y éxito en su vida personal y familiar y otros no?”… Si todos son personas inteligentes, educadas, de alta moral y calidad familiar… "¿Existe alguna diferencia en la estrategia que usaron para alcanzar su progreso?"
Realmente no puedo decir cuál fue la estrategia que cada uno usó, pero si puedo compartir algunos datos que he ido descubriendo en mis análisis y que pueden resultar útiles para reflexionar sobre este tema:
O creas tu propia vida... o tu vida la crean las circunstancias: las personas exitosas van en busca de sus respuestas, crean los caminos, diseñan planes en base a sus necesidades, proyectos y metas de vida… no esperan a que las circunstancias de la vida les dicten la pauta.
Las personas que esperan por una varita mágica, no se dan cuenta que ellos mismos SON la varita mágica: las personas exitosas buscan la riqueza en sí mismos, descubren que el poder para lograr sus anhelos reside principalmente en ellos, explotan sus capacidades, son autocríticos, controlan sus emociones y las ponen a trabajar en función de sus metas y objetivos, y por sobre todas las cosas, basan todas sus decisiones en el respeto, la ética y la moral.
Si te enfocas en el problema, lo refuerzas. Pero si te enfocas en obtener resultados, los problemas se cuidarán por sí mismos: Las personas exitosas enfrentan los problemas viéndolos como oportunidades, saben que concentrarse negativamente en ellos solo les traerá ansiedad, depresión y pérdida de tiempo, por ello, se enfocan en extraer los aprendizajes de ellos, visualizar las soluciones y actuar con actitud positiva en busca de los resultados.
¿El factor común que siempre encontraremos en ellos?... todos, sin excepción, están comprometidos en su búsqueda por la felicidad.
Tomemos un tiempo para reflexionar sobre este planteamiento, observemos sin recelo a nuestros amigos y personas que admiramos por sus éxitos y progresos en la vida… así, en la práctica, veremos una y otra vez estas cualidades representadas vehementemente en cada uno de ellos.
En una conversación que sostuve en días pasados con un gran amigo, me comentaba que estaba pasando por un difícil período durante el cual se sentía completamente vacío, estresado y muy, muy angustiado. “¡No sé qué hacer!” me decía; “¡Me siento como si me hubiese estrellado contra una pared!”.
Le sugerí a mi amigo que dejara por un momento esos pensamientos y que recordara la importancia de cuidar de sí mismo. Vivimos a muy alta velocidad, siempre está sucediendo algo a nuestro alrededor, ya sea en el trabajo, en el hogar o en las actividades sociales. En el huracán que representa nuestra ocupada vida, tendemos a subestimar y hasta ignorar lo importante que es el cuidar de nosotros mismos.
Pensemos en la frase “cuidar de sí mismo” como si fuera la preparación de una deliciosa receta: requiere varios ingredientes clave para que finalmente se logre un gustoso resultado. Esto incluye una cantidad adecuada de horas de sueño, alimentación sana y balanceada, ejercicio, tiempo libre para compartir y ayudar a otros y, por supuesto, mucha inspiración. Pero hay un ingrediente que realmente hace que esta receta sea algo realmente especial.
El ingrediente más dulce en la receta de “cuidar de sí mismo” es el amor propio. Si no nos amamos, no vamos a molestarnos en sentir cariño por nosotros, en primer lugar porque no nos sentimos dignos de hacerlo. Así como Dios nos ama a cada uno de nosotros, también debemos aprender a apreciarnos y darnos el cuidado y el cariño que merecemos de la mejor manera posible. Pero como siempre estamos ocupados, esto no es fácil de conseguir. Por ello, me gustaría compartir con ustedes unos tips que he aprendido durante mis horas de estudio y desarrollo personal, con el objeto de ayudarles a darse el amor y la atención que ustedes realmente merecen.
¡No te auto destruyas! Eso es parte del juego de la culpa y la vergüenza! Seamos claros: todos lo hemos hecho en algún momento: “Dios!... qué estúpido soy”… “Si no lo hubiese hecho así…” O las favoritas de muchos de nosotros: “…lo que pasa es que no soy bueno para eso… no soy suficientemente inteligente… no sirvo para mucho”, etc. ¿Qué logras con auto-destruirte? Lo único que realmente logras es sentirte cada vez peor, y eso sólo hace bajar tu motivación y autoestima. ¿Por qué no tratas comenzando por perdonarte? Dite a ti mismo “Mañana es otro día y podré aprender a hacer las cosas de una manera en que pueda apreciarlas y que me hagan sentir mejor en cuanto a mi persona y mi situación” Mírate al espejo y recuérdate que eres un hijo de Dios. Repite una y otra vez “Tengo el valor de hacer cambios positivos en mi vida”. Encuentra dentro de ti el apoyo que necesitas para cambiar tus pensamientos negativos en energía positiva y alegría para tu día a día.
Luego… ¡consiéntete un poco! Involúcrate en una actividad que realmente disfrutes, al menos una vez a la semana. Puede ser caminar por una plaza, ir a un museo, visitar una exposición, leer un buen libro, ir al cine o a jugar bowling con unos amigos. Lo importante es que lo que hagas traiga sonrisas a tu rostro y un alivio a tu corazón… eso es lo que importa.
Finalmente, ¡extiende tu mano hacia otros! El poder de la amistad para aumentar nuestra auto-confianza es inmenso, y además nos ayuda a recordar lo maravilloso que somos todos. ¿Alguna vez alguien te ha dicho que lo has o la has hecho realmente feliz de alguna manera?... ¿Cómo te hizo sentir?... ¿Te hizo sentir bien?... ¿Te hizo ver lo importante que eres en la vida?... Eso es parte del maravilloso poder de la amistad. Cuando descubrimos lo mucho que otras personas nos aman, eso nos ayuda a amarnos y aceptarnos a nosotros mismos.