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martes, 11 de mayo de 2010

LA IMPORTANCIA DE TENER METAS EN LA VIDA

¿Cómo te sentirías si alguien te dijera que empaques de inmediato tu maleta porque te vas de viaje a Europa este domingo? ¿No te gustaría conocer el propósito del viaje para que puedas prepararte y planificarte mejor?

Imagínate que asistes a una clase sin maestro o instructor que te indique las actividades a realizar. ¿Cómo vas a saber qué tareas y proyectos se requieren para aprobar el curso?

¿Qué tal si tu jefe te dijera este año esperamos aumentar las ventas y el dominio del mercado”? Apuesto a una pequeña voz en tu cabeza va a decir “aumentar las ventas… ¿En qué porcentaje?... ¿y cuál será la estrategia específica en la que deberé centrar mi atención con el fin de aumentar mi mercado?

¿Qué tal si hoy en día mantienes una relación sentimental y simplemente dejas que la corriente lleve tu relación sin establecer intenciones finales? Todos quisiéramos saber en algún momento hacia adonde va la relación y cuáles son los planes a futuro… entonces, no deberíamos preguntarnos: ¿Está bien vivir nuestras vidas sin establecer metas?

Imagina por un momento vivir una vida sin tener objetivos que seguir… y allí estás tú, esperando a que lleguen las cosas por inercia… Si imaginas correctamente, podrás visualizar que vivir así es como viajar sin un destino, sin un mapa, esperando algún día llegar a alguna parte que aún no sabes qué es… es andar por la vida sin una visión de destino.

Si establecer metas es tan críticamente importante, entonces, ¿por qué tanta gente no se toma el tiempo necesario para definir con exactitud hacia dónde quieren ir? Parte de la razón es la falta de conocimientos sobre cómo establecer metas claras. En un momento de mi vida, me di cuenta de lo importante que es establecer metas y objetivos personales, al igual que lo hacemos en el trabajo. Fue una cuestión de cambiar mi actitud en torno a mi vida o seguir haciendo lo mismo para finalmente terminar viviendo por vivir y nada más.

Así como cada organización establece sus metas y objetivos a corto y largo plazo para aumentar su rentabilidad, de igual manera, los líderes del mundo definen metas para su pueblo y las grandes celebridades establecen metas para su carrera.

Entonces,

¿Qué son las metas?

¿Cómo puedes definirlas… establecerlas?

¿Por qué son tan importantes en la vida?

Tus metas personales puedes convertirlas en objetivos específicos, claros y concisos. Una práctica útil es desglosar esa meta que te has propuesto en pequeños “sub-logros” (objetivos específicos, claros y concisos) que guarden relación obvia con la meta que te has propuesto. Luego, debes definir las estrategias que vas a seguir para alcanzar cada uno de esos pequeños “sub-logros”. Luego viene un paso muy importante: CREER que tus objetivos son alcanzables, no pienses que son imposibles ni que son demasiado fácil para ti. Ten en cuenta que los objetivos se hacen alcanzables cuando éstos están atados a lo que de verdad quieres lograr en tu vida, a tus metas. Entonces, tiene que haber siempre una estrecha relación entre tu visión de ser y lo que haces hoy en día para llegar a ello… ¿Qué piensas al respecto? Reflexiona…

No olvides establecer un término de tiempo para alcanzar cada objetivo. Finalmente, asegúrate que puedas “monitorear” tu propio progreso, ya que esto te permitirá hacer las correcciones necesarias en caso que hayas desviado tu enfoque.

Las metas nos ayudan a enfocarnos en lo que realmente queremos alcanzar. Sin embargo, es muy importante que definamos un plan de acción que esté alineado con esas metas y nada mejor para ello que desglosar dichas metas en objetivos (de nuevo, “específicos, claros y concisos”), y encuadrarlos dentro de un término de tiempo que sea alcanzable y creíble. Al comenzar esta práctica, empezarás a notar diferencias sustanciales entre tu persona anterior y la persona nueva que ha decidido hacer un cambio importante en sí mismo. También lograrás mejorar ampliamente tu capacidad de tomar decisiones, ya que podrás visualizar los problemas y situaciones en fracciones, y no sólo como un todo.

Un punto adicional: no esperes la perfección. Sólo te acercarás a ello en la medida que practiques una y otra vez este plan; en la medida que, al fallar, te levantes, te sacudas y retomes tus objetivos uno a uno, con la visión puesta en tus metas más personales.

Te dejo con esta reflexión:

Esperar que las soluciones perfectas a tus problemas te caigan del cielo, no es más que fantasía. Tomar decisiones que cambien tu vida no es algo que sucede de forma pasiva; en realidad, tienes que poner TU TIEMPO y TU ESFUERZO FISICO para tomar esas decisiones y hacer que las cosas pasen. Si no tienes metas claras debido a que no sabes qué es lo que quieres en la vida, entonces es el momento de detenerse y DECIDIR REALMENTE LO QUE QUIERES. Esa sensación de saber lo que realmente uno quiere en la vida nunca llegará en una bandeja de plata: TENER CLARIDAD ES UNA DECISIÓN PERSONAL y no llega sola a ti… ¡TIENES QUE ALCANZARLA!

Felicidades para Todos!

Fernando

viernes, 10 de julio de 2009

Una Fórmula para el Manejo de tus Problemas

Una de las palabras más escuchadas últimamente es “estamos en crisis”. A su vez, siempre se nos ha dicho que la crisis es tanto una oportunidad como una amenaza dependiendo de cómo cada uno la percibe, la entiende y la enfrenta. Ver las crisis como una oportunidad es más que una buena intención; es, antes que nada, una actitud mental específica de la cual pueden surgir nuevas maneras de enfrentar situaciones de incertidumbre y cambio no planeado.

El autocoaching no es otra cosa que hacerse las preguntas correctas en el momento correcto para ver las cosas de una manera más “servicial” a nuestros objetivos y encontrar nuevas alternativas de solución a los problemas que enfrentamos.

Dicen los árabes que “quien se pregunta a sí mismo tiene por maestro a un idiota”; sin embargo, Idries Sha, experto en sufismo y autor del excelente libro “La sabiduría de los idiotas” nos aclara que la palabra “idiota” tiene la misma raíz (“wali”) que la palabra “sabio”. Desde esta curiosa e interesante perspectiva tal vez ver las crisis como amenazas es de idiotas y verlas como oportunidad es de sabios.

¿Cómo llevar este razonamiento tan interesante pero intelectual a un terreno totalmente práctico?

Empecemos por definir lo que es un problema (“el que entiende la semántica entiende el universo”). El pensamiento sistémico habla de problema como “la distancia entre una situación actual y una situación deseada”.

De esta manera, un problema no es bueno ni malo, simplemente es una distancia a recorrer para llegar a una situación deseada (o necesitada). Dado que el lenguaje no es inocente y genera mundos al declarar ciertas expresiones, tal vez el primer paso es no hablar de problemas sino de retos. El reto genera un estado mental y emocional diferente, más proactivo, más “generador de recursos personales”. A su vez, ¿por qué no empezar hablando sólo de “situaciones” en vez de hablar de crisis, con el fin de quitarle la “carga negativa”? ¿Por qué no buscar una palabra más liviana y neutra?

Robert Dilts, en su libro “El poder de la Palabra”, nos habla de los cuatro marcos principales desde los cuales encuadramos las diversas situaciones que enfrentamos:

MARCO PROBLEMA

El primer marco es la manera natural desde la cual enfrentamos una situación. Nos lleva a preguntas como las siguientes:

¿Qué está sucediendo?

¿Por qué está sucediendo?

¿Dónde se originó lo que está sucediendo?

¿En qué me afecta lo que está sucediendo?

¿Porque me sucede a MÍ?

Este tipo de preguntas produce lo que llamamos un “efecto trompo”. Cada pregunta genera un círculo vicioso en el cual nos “enterramos” cada vez más en la situación presente, en lo que nos preocupa, lo que nos bloquea, lo que nos afecta. Joseph O´Connor, en el libro “Coaching con PNL”, dice que los “por qué” nos llevan al pasado, a las razones, posiblemente a las causas pero no a las soluciones, especialmente en problemas donde no tenemos control sobre esas causas.

El primer paso es salir del marco problema y enfocar nuestras preguntas a uno de los 3 marcos restantes que, por definición, son generadores de recursos.

MARCO SOLUCIÓN

La tendencia del hemisferio lógico, especialmente en situaciones apremiantes, es ir a las preguntas “proactivas”:

¿Cómo lo soluciono?

¿Cómo salgo de esta situación?

¿De qué manera puedo resolverla?

¿Qué opciones tengo?

En situaciones no complejas, de resolución inmediata, de escenarios previsibles y controlados, de información certera, las preguntas de este tipo son muy adecuadas pues rompen la “parálisis por análisis” y llevan directamente a pensar en acciones correctivas.

Sin embargo, en situaciones complejas o no claras, donde influyen factores que no sólo no controlamos sino que no acabamos de entender, las preguntas proactivas pueden “tensar demasiado el elástico” y, ante la falta de respuestas claras, pueden producir un bloqueo mental e inclusive emocional, generando sentimientos de impotencia ante la falta de respuestas efectivas.

Es el momento de reactivar a nuestro viejo y olvidado amigo, el hemisferio derecho.

MARCO APRENDIZAJE

Ningún problema es nuevo, toda situación tiene relación con situaciones vividas anteriormente, todo reto se parece en forma o en impacto a otros que ya hemos enfrentado antes. Todos tenemos una gran experiencia acumulada de cómo enfrentar “crisis”, tal vez de otro tipo pero igualmente retadoras. Todos hemos estado preocupados, con incertidumbre, desmotivados etc., muchas veces. Todos hemos resuelto situaciones difíciles antes. Preguntas como las siguientes nos devuelven la confianza en nosotros mismos:

¿Cómo las enfrenté?

¿Qué me funcionó?

¿Qué no debo seguir haciendo porque sé que no funciona?

¿Qué descubro sobre mí mismo al ver cómo enfrento retos?

¿Qué me dice sobre mí mismo la manera como me hago preguntas sobre los retos que enfrento?

¿Qué tiene de interesante esta situación que estoy enfrentando?

¿En qué me reta?

¿Cómo otros han enfrentado o enfrentan situaciones similares?

¿A quién conozco que sea experto en enfrentar este tipo de situaciones?

¿Qué hace?

¿Qué le puedo modelar?

A veces buscamos respuestas en el “afuera”, en asesores, en especialistas en el problema que enfrentamos o en gente de confianza con quien compartir nuestras preocupaciones. Perdemos de vista algo esencial: “Quien que es dueño del problema es dueño de la solución”. En ti, en tus vivencias, en lo que has enfrentado, en lo que te trajo hasta aquí, hay respuestas reales y efectivas a retos similares al que estás enfrentando en este momento.

Posiblemente lo más acertado es empezar por re encuadrar la situación y preguntarnos: ¿Y cuando no hemos estado en crisis?

Definitivamente somos expertos en salir adelante frente a situaciones similares a la actual.

A su vez, hay otro principio que dice: “Problema no resuelto es problema mal planteado”, lo que nos lleva al cuarto marco y el más excitante de todos.

MARCO CREATIVO

Normalmente enfrentamos las situaciones desde lo que son, desde la situación real y esto limita nuestro marco mental. Aunque queremos “pensar fuera de la caja”, lo hacemos DESDE la caja, por lo cual nuestras preguntas y planteamientos, por muy creativos que intenten ser, están limitados por la manera como vemos la situación desde NUESTRA PROPIA REALIDAD LIMITANTE.

¿Cómo ver la situación diferente realmente para enfrentarla diferente? No es un tema sólo de intención. El secreto es JUGAR un poco con la situación, es entrar en un marco mental que realmente permita ver diferente. Jugar es agrandar y disminuir las variables que determinan la forma como enfrento la situación. Jugar es colocarme en una posición radicalmente diferente frente a la misma situación. Simplemente para ver qué respuestas aparecen en mi mente.

Si la crisis fuera mucho más complicada, ¿cómo la enfrentaría?

Y si el dólar subiera a 20 pesos, ¿qué haría?

Si hoy me quedara sin trabajo y sin dinero en el banco, ¿cómo lo resolvería en los próximos 30 días?

Si no hubiera visto noticias últimamente, ¿qué estaría haciendo diferente a lo que estoy haciendo ahora?

¿Qué no he intentado hacer ante esta situación?

¿En qué me beneficia lo que está pasando?

¿Qué consejo me daría un águila frente a esta situación? ¿Y un delfín?

¿Qué me diría Mahatma Gandhi ante lo que me sucede?

Si me muriera en seis meses, ¿qué cambia en esta situación? ¿Cómo la enfrentaría?

Si quisiera aumentar mi crisis, ¿qué haría?

Si alguien dijera: “¿Quién podrá defenderme ante esta situación”? y tú fueras el Chapulín Colorado… ¿qué le dirías para que se defendiera?

Ahora, pregúntate:

De TODAS las respuestas anteriores, ¿cuál me hace “clic”?

¿Cuál respuesta de las anteriores me genera nuevas preguntas? ¿Qué preguntas?

De todo esto, ¿que SÍ puedo hacer?

¿Cómo lo haré?

¿Cuáles son los siguientes pasos?

¿Qué recursos necesito?

¿En quiénes me puedo apoyar?

Antes de terminar de leer este artículo, relájate, toma un papel y deja que la pluma escriba lo que quiera:

¿Para qué me está sucediendo esto?

¿Qué es lo que quiero lograr ante esta situación?

¿Realmente, qué me impide empezar a lograrlo?

¿Cuál es la manera de empezar a lograrlo?

Luego, genera 3 acciones concretas que SÍ puedas empezar a hacer. No escribas nada que no puedas iniciar en los próximos 7 días y ¡adelante!

Seguramente, esto por sí mismo no es suficiente para llegar a donde necesitas llegar, pero sí es seguro que por lo menos te ahorrará dinero en sesiones con especialistas en crisis que viven sin crisis porque saben cómo hacerte preguntas que te ayuden a salir de la crisis que aumentaste al leer artículos como éste sobre cómo salir de la crisis.

Por Ricardo Escobar, ICIMAG