viernes, 14 de enero de 2011

La Invalidación


En tiempos pasados escribí un artículo denominado "Ser Consciente de Sí mísmo"... cada día me doy cuenta de la importancia de estar en consciencia sobre nosotros mismos, sobre lo que nos rodea, sobre quienes nos rodean... Es como estar en otra dimensión, que te permite "leer entre líneas" acerca de la situación que estás viviendo en ese preciso momento.

Ese "estar en consciencia" me permitió ver , uno de estos días, un episodio muy común para todos los seres humanos: la Invalidación.

Me permito presentarles este excelente escrito de Carlos Andrade Montemayo, publicado en el blog facetahumana.com y que me parece oportuno revisar, pues creo que nos aportará una interesante gfuente de información a todos los que seguimos este blog. Espero sus comentarios.

LA INVALIDACIÓN: UNA FORMA DE AUTOCONTROL

El control es una “buena” forma para sentirse seguros. Si lográramos que todo y todos estuvieran en su lugar, la vida sería más sencilla. El único problema es que mañana es otro día y todo cambia. Así es, la única constante en la vida es el cambio, por lo tanto no podemos mantener el control.

¿Entonces por qué, si aceptamos esto, nos esforzamos tanto en buscarlo? ¿Por qué está necesidad de que nada se mueva, física, emocional, mental o espiritualmente, sin que nosotros estemos preparados? ¿Por qué? Porque esto es tan solo una simple representación del miedo. Pero como no vamos a aceptar que nos dan miedo los cambios o las personas diferentes o las emociones fuera de lugar, decimos simplemente: a mi me gusta el orden, a mi me gusta estar tranquilo, a mi me gustan las cosas como están etc., etc. Una gran cantidad de justificaciones para “aprobar” las acciones necesarias que tenemos que hacer para mantener el control.

Una de estas “formas” y quizás una de las más recurrentes es la invalidación. ¿Pero qué es y cómo funciona?

Invalidación es rechazar, ignorar, burlarse, juzgar, o disminuir los sentimientos o las acciones de alguna persona. Es uno de las formas de abuso psicológico más dañino. También se le conoce como suprimir. Y por lo tanto una persona que invalida es un supresor. Y en la escuela de Análisis Transaccional de Muriel James a la invalidación se le llama Descalificación.

La forma más extrema de invalidar totalmente es matar y en algunos casos esa sensación o necesidad puede apoderarse de nosotros. Al no poder hacer desaparecer esa sensación por arte de magia, creamos respuestas mucho más complejas y sutiles pero igualmente destructivas, ya que al final de cuentas logramos a través de ellas evitar que alguien o algo sea tal cual es.

Y mientras más débiles o pequeños son mucho más fáciles de invalidar. Nadie, a menos que esté loco, se pone con Sansón a las patadas. Por lo que mucho cuidado con la forma de tratar a los niños, sobre todo a los hijos.

Un niño, sensible por su edad y naturaleza, que es invalidado repetidamente se convierte en un niño confundido. Pierde confianza en sus propios sentimientos. Pierde uso de su cerebro emocional - y el cerebro emocional es una de las herramientas básicas para la supervivencia. Para adaptarse a este ambiente insano, la relación entre sus pensamientos y sus sentimientos se malogra. Sus respuestas emocionales, su manejo emocional y su desarrollo emocional probablemente serán dañados gravemente, y quizás permanentemente. Las respuestas emocionales que funcionaron para ayudarle cuando era niño pueden funcionar contra el mismo cuando es un adulto. Por ejemplo, una niña que no recibía comprensión en la familia puede aprender a irse a su cuarto para llorar sola. Esto es su manera de sobrevivir. Pero cuando ella es una adulta y tiene problemas con su enamorado es mejor conversar con él en vez de salir y llorar sola.

Algunos psicólogos dicen que lo que se llama personalidad límite, "borderline personality disorder" puede ser la respuesta normal de una persona sensible en un ambiente de invalidación.

Ejemplos de Invalidación
  • Deja de llorar, o te voy a pegar.
  • ¡Cambia tu ánimo!
  • ¡Vete a gritar/llorar en otra parte!
  • Ya estás armando un drama.
  • No luchas lo suficiente.
  • No eres responsable.
  • Eres muy torpe.
  • Siempre te equivocas.
  • Nunca te concentras.
  • Lárgate.
  • Cállate.
  • Cálmate.
  • Ya pasó.
  • Ya fue.
  • No me molestes.
  • No me amargues.
  • Estás exagerando.
  • Es una tontería por lo que lloras.
  • Pudiste haberlo hecho mejor.

La invalidación tiene dos características principales. La primera es que le dice al individuo que está mal y equivocado tanto en su descripción como en el análisis de su propia experiencia: Particularmente en su punto de vista de lo que está causando sus emociones, creencias y acciones.

La segunda, el individuo atribuye su experiencia a rasgos de personalidad que no son socialmente aceptados.

Las respuestas que invalidan pueden ser de diferentes formas:

  • “Estás enojada pero simplemente no lo admites”
  • “Dices que no, pero lo que realmente quieres decir es sí, yo te conozco”
  • “Tu lo hiciste (algo que realmente no hiciste). Deja de mentir”
  • “Estás hipersensible”
  • “Simplemente eres una floja”
  • “No voy a dejar que me manipules de esa forma”
  • “Anímate, déjalo ir. Tú lo puedes sobrepasar”
  • “Si vieras el lado positivo de las cosas y dejaras de ser un pesimista ...”
  • “No estás tratando lo suficiente”
  • “Vas a ver, si quieres llorar te voy a dar algo por qué realmente llorar”
  • “¡Ah! Así es la vida” (y sigue como si no hubieras dicho nada)
  • “¡Lo que pasa es que tienes celos!”

Todos tenemos la experiencia de haber sido invalidados en algún momento, pero para las personas que crecieron en ambientes de invalidación, estos mensajes los recibían constantemente. A lo mejor los padres tenían buenas intenciones pero se sentían tan incómodos con las emociones negativas que no permitían que sus hijos las expresaran, dando como resultado una invalidación no intencional. La invalidación crónica puede llevar a la auto-invalidación y auto-desconfianza a nivel subconsciente, y al sentimiento de “yo no importo”.

Un ambiente de invalidación es aquél donde la comunicación de experiencias privadas e íntimas es recibida por respuestas erráticas, inapropiadas o extremas. En otras palabras, lo dicho de una experiencia íntima o privada no es validado, en su lugar es castigado y/o trivializado. La experiencia de emociones dolorosas es negada. La interpretación que hace el individuo de su propia conducta, incluyendo la intención y motivación de la misma, es descartada.

Una forma de invalidar muy común en entre las personas de una autoestima baja, es la de no valorar dones y logros de los demás. Lo más que “regalan” es una comparación con sus propios logros, disminuyendo con esto los de las otras personas. Tienen la sensación de que si valoran lo de los otros, ellos son menos.

La anécdota de las dos cubetas de cangrejos es un buen ejemplo: Dicen que en una cubeta estaban unos cangrejos japoneses, (yo diría de alta autoestima) y que querían salirse. Entonces, uno empezó a trepar y como no podía llegar hasta arriba, los otros cangrejos lo empezaron a ayudar a subir, haciendo una pequeña escalera con sus propios cuerpos, sabiendo que si uno salía, este les ayudaría jalándolos desde arriba. Y si, así sucedió y poco a poco todos los cangrejos se salieron de la cubeta arrojándose a su querido mar.

En la otra cubeta había unos cangrejos latinoamericanos (o de autoestima baja) que también querían salir, pero en este caso en vez de ayudarse, en el momento en que uno de ellos a base de fuerza y de aplastar a los otros lograba acercarse a la salida, unos los jalaban hacia abajo y los otros trataban de convencerlo de que así estaban bien las cosas, que desistiera en su intento. Y así entre jalones y “convencimientos” la cubeta fue llevada a la cocina e hicieron una buena sopa de mariscos.

(De los trabajos de la auto-lesión de los psicólogos Van der Kolk, Perry y Herman y Linehan)


CONSEJOS PARA CORREGIR LA INVALIDACIÓN


La Invalidación y los PTS. (Potencial Trouble Source / Fuente Potencial de Problemas)

Un PTS es una persona que no está en tiempo presente, que se la pasa atorada y con miedo de cosas que ya le pasaron o con ansiedad por lo que no ha llegado o fantaseando en resolver todo en un futuro. Es una persona que se enferma, que se tropieza a su paso, que trabaja mucho pero produce muy poco, que tiene accidentes, es alguien que está en una montaña rusa emocional, que pone en peligro su medio. O sea una fuente potencial de problemas para todos los que lo rodean. Por eso el nombre.

¿Y cómo se crea a un PTS? Si, aunque suena extraño, un PTS es creado, es la obra de alguien. No tiene nada que ver con genética, ni con mala suerte, ni con el medio ambiente.

Hay dos factores básicos para que exista una persona PTS:

El primer y esencial factor es que exista un supresor conectado con el PTS.

Un supresor, como ya vimos, es una persona que suprime (invalida) a otra persona. Alguien que estropeará o despreciará cualquier esfuerzo por ayudar a alguien y en particular atacará con violencia a todo aquello que pretenda que los demás sean mejores, más inteligentes o poderosos.

Y el segundo es que el PTS tenga cuentas pendientes con el supresor. Ya que esto es lo único que lo pone en peligro. Entre las cuentas pendientes se encuentran el haberlo lastimado, robado, desacreditado, deseado el mal, hablar mal él, permitirle que traspase los límites, etc. Todo lo que de alguna manera los ligue y provoque culpa.

El ser humano es bueno por naturaleza y cada vez que hace algún acto hostil contra alguien o algo, siente vergüenza y se debilita emocional, psíquica y espiritualmente, por eso es una presa factible.

Hay tres tipos básicos de PTS:

  1. El “Primer Tipo” es fácil de identificar y resolver. El supresor está justo en tiempo presente suprimiendo a la persona. La persona que invalida es alguien que en este momento se encuentra ligada al PTS o su entorno.
  2. El “Segundo Tipo” es más difícil de identificar. La persona “supresiva aparentemente” está en tiempo presente, pero es sólo un “reestimulador” del supresivo real. El PTS está reaccionando ante alguien como alguna vez reaccionó ante una supresión real.
  3. Y el “Tercer Tipo” es alguien que está reaccionando ante una imagen irreal.

Ahora bien, para poder recuperarse o salir del estado de PTS debemos primero averiguar cual de los tres tipos es y seguir la siguiente “fórmula”.

La “formula” para los tipo uno y dos es sencilla, lo difícil es ponerla en práctica, ya que hay que aceptar el hecho de que somos responsables del estado en que nos encontramos. Para los tipo tres solo el trabajo con profesionales puede ayudar.

Para el “Tipo Uno” es la siguiente:

1er Paso: Descubrir quien está suprimiendo, realmente. El simple hecho de saber quién es y poderlo nombrar, produce beneficios.

2do Paso: Desconectarse. Salir de su entorno de poder.

3er. Paso: Manejar la situación que permitió la supresión. Reconocer las deudas pendientes o actos hostiles que se tienen contra el supresor y hacer enmiendas.

Para el “Tipo Dos”:

Los pasos son los mismos con la diferencia de que como el supresor no está en tiempo presente, ni en el entorno, el hecho de descubrirlo y nombrarlo pueda llevar más tiempo y una búsqueda en el pasado del PTS.

Para aclarar un poco este caso, veamos un ejemplo: Un PTS “Tipo Dos” siente que el supresor real es su nuevo jefe. Porque cuando está con él se siente mal y no soporta que le de órdenes y cada vez más produce menos en el trabajo. Pero al seguir el “Paso Uno” de la fórmula, descubre quién es y lo nombra. No siente ningún alivio. Y al dejar el trabajo para desconectarse, tampoco hay cambios. Por lo que en realidad el verdadero supresor no es el jefe, es tan solo la reestimulación de alguien en su pasado, podría ser un padre dominante, mandón y violento o algún viejo maestro de la escuela. Alguien que en su pasado lo suprimió y además tenía una posición de poder.

También en el “Tercer Paso” hay cambios en el caso de que el supresor real haya muerto, por lo que las enmiendas hacia él podrán eliminarse o en el mejor de los casos hacerlas hacia alguien o algo que él haya dejado. Sus hijos, esposa o negocio.

Para el “Tercer Tipo” no hay “fórmula”; son casos de psicosis que deben ser vistos por profesionales.

(De los trabajos de L. Ronald Hubbard. La ciencia de la autosupervivencia y La Ética de Cienciología).

martes, 11 de mayo de 2010

LA IMPORTANCIA DE TENER METAS EN LA VIDA

¿Cómo te sentirías si alguien te dijera que empaques de inmediato tu maleta porque te vas de viaje a Europa este domingo? ¿No te gustaría conocer el propósito del viaje para que puedas prepararte y planificarte mejor?

Imagínate que asistes a una clase sin maestro o instructor que te indique las actividades a realizar. ¿Cómo vas a saber qué tareas y proyectos se requieren para aprobar el curso?

¿Qué tal si tu jefe te dijera “este año esperamos aumentar las ventas y el dominio del mercado”? Apuesto a una pequeña voz en tu cabeza va a decir “aumentar las ventas… ¿En qué porcentaje?... ¿y cuál será la estrategia específica en la que deberé centrar mi atención con el fin de aumentar mi mercado?

¿Qué tal si hoy en día mantienes una relación sentimental y simplemente dejas que la corriente lleve tu relación sin establecer intenciones finales? Todos quisiéramos saber en algún momento hacia adonde va la relación y cuáles son los planes a futuro… entonces, no deberíamos preguntarnos: ¿Está bien vivir nuestras vidas sin establecer metas?

Imagina por un momento vivir una vida sin tener objetivos que seguir… y allí estás tú, esperando a que lleguen las cosas por inercia… Si imaginas correctamente, podrás visualizar que vivir así es como viajar sin un destino, sin un mapa, esperando algún día llegar a alguna parte que aún no sabes qué es… es andar por la vida sin una visión de destino.

Si establecer metas es tan críticamente importante, entonces, ¿por qué tanta gente no se toma el tiempo necesario para definir con exactitud hacia dónde quieren ir? Parte de la razón es la falta de conocimientos sobre cómo establecer metas claras. En un momento de mi vida, me di cuenta de lo importante que es establecer metas y objetivos personales, al igual que lo hacemos en el trabajo. Fue una cuestión de cambiar mi actitud en torno a mi vida o seguir haciendo lo mismo para finalmente terminar viviendo por vivir y nada más.

Así como cada organización establece sus metas y objetivos a corto y largo plazo para aumentar su rentabilidad, de igual manera, los líderes del mundo definen metas para su pueblo y las grandes celebridades establecen metas para su carrera.

Entonces,

¿Qué son las metas?

¿Cómo puedes definirlas… establecerlas?

¿Por qué son tan importantes en la vida?

Tus metas personales puedes convertirlas en objetivos específicos, claros y concisos. Una práctica útil es desglosar esa meta que te has propuesto en pequeños “sub-logros” (objetivos específicos, claros y concisos) que guarden relación obvia con la meta que te has propuesto. Luego, debes definir las estrategias que vas a seguir para alcanzar cada uno de esos pequeños “sub-logros”. Luego viene un paso muy importante: CREER que tus objetivos son alcanzables, no pienses que son imposibles ni que son demasiado fácil para ti. Ten en cuenta que los objetivos se hacen alcanzables cuando éstos están atados a lo que de verdad quieres lograr en tu vida, a tus metas. Entonces, tiene que haber siempre una estrecha relación entre tu visión de ser y lo que haces hoy en día para llegar a ello… ¿Qué piensas al respecto? Reflexiona…

No olvides establecer un término de tiempo para alcanzar cada objetivo. Finalmente, asegúrate que puedas “monitorear” tu propio progreso, ya que esto te permitirá hacer las correcciones necesarias en caso que hayas desviado tu enfoque.

Las metas nos ayudan a enfocarnos en lo que realmente queremos alcanzar. Sin embargo, es muy importante que definamos un plan de acción que esté alineado con esas metas y nada mejor para ello que desglosar dichas metas en objetivos (de nuevo, “específicos, claros y concisos”), y encuadrarlos dentro de un término de tiempo que sea alcanzable y creíble. Al comenzar esta práctica, empezarás a notar diferencias sustanciales entre tu persona anterior y la persona nueva que ha decidido hacer un cambio importante en sí mismo. También lograrás mejorar ampliamente tu capacidad de tomar decisiones, ya que podrás visualizar los problemas y situaciones en fracciones, y no sólo como un todo.

Un punto adicional: no esperes la perfección. Sólo te acercarás a ello en la medida que practiques una y otra vez este plan; en la medida que, al fallar, te levantes, te sacudas y retomes tus objetivos uno a uno, con la visión puesta en tus metas más personales.

Te dejo con esta reflexión:

Esperar que las soluciones perfectas a tus problemas te caigan del cielo, no es más que fantasía. Tomar decisiones que cambien tu vida no es algo que sucede de forma pasiva; en realidad, tienes que poner TU TIEMPO y TU ESFUERZO FISICO para tomar esas decisiones y hacer que las cosas pasen. Si no tienes metas claras debido a que no sabes qué es lo que quieres en la vida, entonces es el momento de detenerse y DECIDIR REALMENTE LO QUE QUIERES. Esa sensación de saber lo que realmente uno quiere en la vida nunca llegará en una bandeja de plata: TENER CLARIDAD ES UNA DECISIÓN PERSONAL y no llega sola a ti… ¡TIENES QUE ALCANZARLA!

Felicidades para Todos!

Fernando

domingo, 25 de abril de 2010

Renueva tus Metas!

Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de escribir sobre las metas (Apunta más Alto). Hablaba en ese post sobre la importancia de apuntar alto, cada vez más alto, en la medida que vayamos dando pasos y logrando cumplir metas. Es importante y necesario que mantengamos vivo el interés interior por el crecimiento, por el desarrollo, por el logro, por el bienestar. Lo contrario es acostarse sobre los laureles de las metas alcanzadas, sin mayor pasión y con solo recuerdos.

Quisiera compartir este interesante mensaje que resalta la importancia que tiene nuestro impulso interior en nuestro crecimiento personal... disfrútenlo:

UNA HISTORIA PARA PENSAR

A los japoneses siempre les ha gustado el pescado fresco, pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas.


Para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes para ir mar adentro. Mientras más lejos iban, más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado. Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.


Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Sin embargo, los japoneses podían percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco, y no les gustaba el congelado, que por lo tanto se tenía que vender más barato.


Entonces, las compañías instalaron en los barcos tanques para los peces. De esta manera, podían pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa. Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque; estaban aburridos y cansados, aunque vivos. Los consumidores japoneses también notaban la diferencia del sabor, porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor fresco.


¿Cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?
¿Cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?
Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?

(Mientras piensas en la solución …. lee lo siguiente):

Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesita esforzarse tanto, así que solo se relaja. Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería, o de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran, o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.

Igual que en el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla. Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50: “Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente".


Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los barcos … pero ahora también ponen un tiburón pequeño. Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos. ¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque ¡para mantenerse vivos!


Cuando alcances tus metas proponte otras mayores.
Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él. Así que, invita un tiburón a tu tanque y descubre que tan lejos puedes llegar realmente. Unos cuantos tiburones te harán conocer tu potencial para seguir vivo y ¡haciendo lo que mejor haces, de la mejor manera posible!

Y si ya los tienes en tu tanque, déjalos que se muerdan entre sí, que no te asusten sus dientes ni sus trampas ... tu sigue alerta, pero siempre "fresco". Siempre habrá tiburones a donde vayas.


Interesante lectura para aplicar a la vida y al trabajo. Recuerda, las diminutas cadenas de los hábitos son generalmente demasiado pequeñas para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlas. NO PIDAS A DIOS QUE GUÍE TUS PASOS SI NO TIENES LA INTENSIÓN DE MOVER TUS PIES.


Fernando

miércoles, 14 de abril de 2010

Nunca Olvides a tus Amigos

Esta historia me la dedicó un gran amigo... Les dedico esta publicación a él y a su querida familia, mi familia...

Hace muchísimos años, un joven recién casado estaba sentado en un sofá en un día caluroso y húmedo, bebiendo jugo helado durante una visita a su padre. Mientras conversaba sobre la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de las personas adultas; el padre revolvía pensativamente los cubos de hielo de su vaso y lanzó una mirada clara y sobria hacia su hijo.

- "Nunca olvides a tus amigos", ¡aconsejó!, "Serán más importantes en la medida en que envejezcas".
"Independientemente de cuanto ames a tu familia y los hijos que por ventura vayas a tener, tu siempre necesitarás de amigos. Recuerda ocasionalmente salir con ellos, realiza actividades con ellos, telefonéalos. .."

"¡Qué extraño consejo!" pensó el joven. "Acabo de ingresar al mundo de los casados, soy adulto y con seguridad mi esposa y la familia que iniciaremos ¡serán todo lo que necesito para dar sentido a mi vida!"

Con todo, él obedeció a su papá; mantuvo contacto con sus amigos y anualmente aumentaba el número de ellos. Con el pasar de los años, él fue comprendiendo que su padre sabía de lo que hablaba. En la medida en que el tiempo y la naturaleza realizan sus designios y misterios en un hombre, los amigos resultaron baluartes de su vida.

Pasados los 50 años de vida, he aquí lo que aprendió:


El tiempo pasa.
La vida continúa.
La distancia separa.

Los niños crecen.

Los empleos van y vienen.

El amor se debilita.
Las personas no hacen lo que deberían hacer.
El corazón se rompe.
Los padres mueren.
Los colegas olvidan los favores.

Las carreras terminan.

Mas, los verdaderos amigos siempre están ahí, no importa a cuánto tiempo o a cuantos kilómetros se encuentren. Un amigo nunca está más distante que el alcance de una necesidad, haciendo barra por ti, interviniendo a tu favor, esperándote de brazos abiertos o bendiciendo tu vida.

Cuando iniciamos esta aventura llamada VIDA, no sabíamos de las increíbles alegrías o tristezas que estaban delante. No sabíamos de cuanto necesitaríamos unos de otros.


Un fuerte abrazo para todos mis amigos!

domingo, 4 de octubre de 2009

Ser Consciente de Sí Mismo

El artículo mensual de la coach Iciar Piera Iglesias fue titulado “Nos programan para ser infelices”. Creo que mi proceso de reflexión personal comenzó de inmediato, tan solo con leer el título. Pensé. Imaginé, dudé, descubrí… revelé en mis pensamientos que si… que actuamos muy en base a la programación que está fijada de forma indeleble en nuestra mente, y que de manera inconsciente dirige nuestros pasos a través de creencias y paradigmas. Muchas de las circunstancias que vivimos, por no decir todas, son producto precisamente de esa programación, de esas creencias que establecen los parámetros de nuestros pensamientos, de nuestras obras, de nuestras metas, de nuestros logros.

En meses pasados escribí una nota titulada “El éxito no es casualidad”, y me refería a cuáles eran las características principales que crean alguna diferencia en la estrategia que usaron algunos de mis amigos para alcanzar su progreso. Entre ellas, hice mención a un factor común que siempre encontraremos en ellos... todos, sin excepción, están comprometidos en su búsqueda por la felicidad.

Y al hacer reflexión y memoria sobre esta característica, puedo visualizar en ellos el empeño constante por ver el lado positivo a las cosas, por enfrentar los problemas viéndolos como oportunidades, teniendo claro que concentrarse negativamente en ellos solo les traerá ansiedad, depresión y pérdida de tiempo, por ello, se enfocan en extraer los aprendizajes de ellos, visualizar las soluciones y actuar con actitud positiva en busca de los resultados.

Ahora, volviendo a nuestro tema principal… Pensar y reaccionar así no es casualidad!... en algunos casos, la programación favorece ese enfoque, permite que pensemos y actuemos positivamente, ya que el ambiente y la sociedad en la que nacimos y crecimos (hablo de sociedad partiendo desde el mismo seno familiar) promovió en nosotros el pensamiento positivo, la búsqueda de la luz en la oscuridad y la decisión y compromiso personal de seguir en la luz.

Pero, seamos francos: no siempre es así. Estos son pocos afortunados casos porque, entendamos bien, esa “sociedad” o ambiente en el cual nacimos y crecimos, también es el resultado de un ambiente o sociedad previa, que ha propuesto y promulgado sus propios paradigmas con el único propósito (benevolente) de dar oportunidad a la sucesión de ser feliz.

Pues si… no siempre es así. Somos seres humanos llenos de condicionamientos producto de lo que recibimos desde niños. En base a ello, emprendemos nuestro camino llenos de fe y esperanza en que nuestras creencias conscientes nos llevarán a ser felices. Poco a poco, a través de los años y los “daños”, te vas dando cuenta que “la vida no era así como te la pintaban”, sino que tiene otros matices que normalmente desconoces, pues no forman parte de tu bagaje mental, de tu consciencia sobre las cosas. Y te das una y otra vez con la misma piedra… y sigues culpando a… ¡la piedra!

Un buen día, después de muchos tropiezos y caídas, en algún momento de esos que nunca querías enfrentar, te cuestionas a ti mismo y te preguntas: ¿Seré yo?... ¿Por qué soy así?... ¿Por qué actúo o reacciono así?...

Pues bien, mi querido lector, las respuestas a estas preguntas las tienes tú “en la punta de tus labios”: “Si… eres tú y ese eres tú”… “Eres así porque desde que eras un pequeñín te enseñaron, te recetaron y te programaron para ser así”… “Actúas y reaccionas así, porque esa es la única forma que sabe actuar tu mente de forma inconsciente”

José Luis Montes (Puertollano, 1965), autor de “El hombre que tuvo la fortuna de fracasar” comenta que “Desde pequeñitos nos llenan la cabeza […] de cómo hemos de vivir la vida. Nos meten miedo, diciéndonos que estudiemos ciertas carreras universitarias para no pasar hambre. Nos condicionan para triunfar a toda costa, para tener respetabilidad, para tener dinero... Te venden que cuando hayas subido esos escalones entrarás en el "templo de la felicidad".

Todo lo que nos sucede en el camino de nuestras vidas tiene una razón y una justificación. No importa cuán difícil y dolorosa haya sido, esa “triste circunstancia o hecho” sucedió por algo, y nosotros, cada uno de nosotros, somos responsables de esos hechos y de cómo reaccionamos y actuamos en torno a ello. Cada sufrimiento nos da la oportunidad de darnos cuenta de cuál es la causa de nuestros constantes tropiezos. Pero nuestra tendencia es evadir. Tendemos a evadir nuestras fallas, y a echarle la culpa a otros de nuestros desaciertos, sin hacernos cargo de nuestro accionar.

Colin Tipping, en su excelente libro El Perdón Radical, habla de “considerar la posibilidad de que todo ocurre por alguna razón y de que no hay errores”. En ese sentido, percibir las circunstancias tal y como sucedieron, aceptando que no nos ocurrió a nosotros sino que ocurrió para nosotros. De esa manera, comprenderíamos que eso tenía que ocurrir exactamente como sucedió por el bien supremo de todos los involucrados y que nuestro yo superior atrajo esa experiencia en nuestra vida para propiciar nuestra sanación y nuestro crecimiento espiritual.

Tomar consciencia es el inicio de la asunción de la responsabilidad personal. Al tomar consciencia comenzamos a cuestionar las creencias que nos han sido impuestas por la sociedad y nos damos una oportunidad para empezar a seguir un camino propio y “consciente” en nuestra vida.

Para tomar consciencia, es necesario que te expreses… pero las palabras por sí solas no funcionan si éstas no tienen una clara una intención. Y tu intención es crecer y hacerte consciente de ti mismo, entonces… ¡Exprésate! Considerando los puntos que aquí te presento:

Ilumina el conocimiento: lee, escribe, comparte con personas relacionadas con el crecimiento personal tus experiencias, impresiones, inquietudes y problemas. Abre tu corazón, recuerda que hay mucha sabiduría y energía positiva aún en quien menos lo esperas.

Deleita la imaginación: Activa tus sueños, deja que te inunden con bellas sensaciones, quítale las barreras, permíteles crecer, iluminar tus momentos difíciles, hazlo sin miedo, piensa en positivo aún acerca de las situaciones más difíciles. Ser soñador no es malo, lo malo puede ser vivir de la fantasía, y estoy seguro que sabes cuál es la diferencia entre esto.

Mueve las pasiones: en ese proceso de entrar en consciencia, llegarán a ti momentos muy emotivos, rabias, dolor, pesar; pero también alegría, felicidad, risa, etc. ¡DEJA QUE FLUYA! Deja que tus pasiones se expresen, atrévete a confrontarlas, deja que ellas te permitan ver el por qué de las circunstancias… allí descubrirás que tú no eres víctima de ellas… sino protagonista…

Influye sobre la imaginación: el accionar de tus pensamientos positivos influye sobre tus emociones y por ende sobre tus reacciones. Percibe las circunstancias tal y como sucedieron, aceptando que no nos ocurrió a nosotros sino que ocurrió para nosotros. Elige estar en el lado positivo del problema e imagina los beneficios que esa situación, a corto o largo plazo, podrá ofrecer a tu vida.

Los dejo con una breve reseña del escritor Eckhart Tolle, en su libro “Una Nueva Tierra”:

“Cuando el ser humano tiene un cierto grado de Presencia, de atención y alerta en sus percepciones, puede sentir la esencia divina de la vida, la conciencia interior o el espíritu de todas las criaturas y todas las formas de vida, y reconocer que es uno con esa esencia y amarla como a sí mismo”. Esta es una hermosa y clara forma de decirnos que está en nuestras manos comenzar a vivir en un estado consciente, en el cual podremos sentir y vivir de la forma en que nuestro corazón y alma quieren vivir, convirtiendo la visión de nuestros problemas en oportunidades, reconocer el malestar que vivimos y hacer de ello un gran poder para corregir y seguir adelante en nuestro camino a la felicidad.

¡Un abrazo para todos!

martes, 1 de septiembre de 2009

El comienzo del Bienestar

Prepararnos para empezar a ver dentro de nosotros, para mirarnos en el espejo interno de nuestras vidas, es realmente lo que se puede llamar el momento de la verdad. Y aunque se puede hacer de manera gentil, suavemente, en realidad este momento de transición no es algo que debe tomarse a la ligera. Después de todo, se trata de tu vida y de cómo podrías vivirla a plenitud.

Durante nuestras vidas, dedicamos mucho tiempo a alcanzar nuestras “tradicionales metas”: estudiar bastante para obtener buenas notas, para graduarme a tiempo y si es posible con honores, para luego poder optar por un buen trabajo, un espacio laboral que nos brinde seguridad, permanencia y orgullo –porque después de tanto esfuerzo, nos lo merecemos…- En el camino nos esforzamos por tener nuestro hogar, nuestras cosas; nos esforzamos en entablar una relaciones ideales, con amigos, con la familia y con una pareja. Nos esforzamos en ayudar a otros y en hacer realidad algunos sueños (digo algunos, porque muchas veces etiquetamos a algunos sueños como inalcanzables). En fin, creamos compromisos con nosotros mismos para lograr estas metas… y muchas de ellas las logramos. Sin embargo, cuántas veces nos sentimos como con un vacío, una falta de algo que nos hace sentir inconformes a pesar de los logros que hemos alcanzado!

Quizás el más grande compromiso que nunca hacemos mientras caminamos a través de la vía que nos hemos propuesto a cruzar, es la promesa de cuidar de nosotros mismos ante todo. Solo así, podremos estar allí para cumplir nuestros sueños y ayudar a otros, incluyendo los que dependen de nosotros. No preservar nuestro ser puede hacernos incapaces de encontrar y de disfrutar de un verdadero significado en nuestras vidas.

Es esencial que nuestra salud y nuestras relaciones estén en un excelente estado para poder enfocarse realmente en uno mismo. Y cuando digo relaciones, no me refiero solo a las relaciones con nuestros seres queridos y amigos, entre otros; me refiero también a nuestra relación con nosotros mismos, con nuestro propio ser. Seamos claros: es muy fácil decir que si estamos comprometidos con cuidarnos; solo que luego “asumimos” que algún día, en algún momento y cuando se presente la oportunidad, lo pondremos en práctica. ¿No es esa tu historia?... la mía lo ha sido, hasta que entré en consciencia con respecto a este punto que planteo en este artículo.

La realidad es que cuando empezamos a esperar el momento oportuno o el tiempo necesario para cuidar de nosotros… ¡este nunca llega! Claro!... ¿Cómo va a llegar?... es que acaso estamos haciendo algo al respecto?... Cuando no hacemos nada… nada sucede!. Esperar a que algo pase es vivir una vida de fantasía (y aquí se recalca la diferencia entre “soñar” y “fantasear”). Las fantasías pueden conducirnos hacia un final de decepciones y desesperanzas. Pero eso no necesariamente tiene que ser “nuestra vida”. Y no lo será si dedicas si te enfocas, aunque sea un poquito, en darte tiempo para ti mismo; si realizas la práctica de “cuidarte a ti mismo” y descubrir cuáles son tus necesidades primarias, dándoles seguidamente la más alta prioridad. Esa podría ser “la nueva forma de vivir tu vida”.

Pero… veámonos a nosotros mismos en este momento, en el ahora: llenamos nuestro calendario con innumerables cosas que necesitamos hacer; luego, si hay un “chancecito”, una hora por allí libre el domingo en la tarde, ese momento es el que dedicamos a nosotros: vemos una película, practicamos algún ejercicio o nos damos el mejor baño de la semana. O también, en lugar de hacer algo placentero, usamos ese valioso tiempo para programar nuestra próxima semana…!

¿Cuánto nos cuesta reducir nuestra velocidad diaria y crear un tiempo para dedicarlo a nuestras necesidades?... ¿o es que estamos esperando a que alguien nos alerte y nos baje de este tren a alta velocidad en la que nos hemos subido? (algo así como “el tren del escape…”). Creo que podemos planear mejor nuestras vidas, y aquí les daré unas claves para ello.

Nota los avisos de alerta: cuando me sentía débil, me esforzaba un poco más; cuando subía de peso, me ponía a dieta; pero cuando sufrí una crisis de hipertensión arterial, sabía que algo estaba mal. Luego de mis chequeos médicos y el diagnóstico, entendí que algo tenía que cambiar en mi vida. Me di cuenta que sin salud, muy pocos de mis sueños los podría alcanzar. Esa sensación de vulnerabilidad me hizo reaccionar sobre las posibles consecuencias, pero más allá de eso, reflexioné sobre las oportunidades que aún tenía para permitir que mis sueños tuvieran también una oportunidad de sobrevivir. La sola experiencia me ayudó a verme como un simple ser humano, de carne y hueso, que estaba haciendo lo que estaba haciendo de la mejor manera posible. Comprendí que así como me había esforzado tanto para alcanzar ciertas metas en mi vida, de la misma manera debía esforzarme a abrir mis ojos ante todo lo que estaba pendiente por hacer en mi vida. En ese momento me comprometí conmigo mismo a cuidar de mí y a mejorar mis condiciones físicas para mejorar mi situación. El compromiso más importante que te pido que hagas en este momento es uno realmente difícil, especialmente cuando estamos acostumbrados a dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a velar y ayudar a otros: Cuida de ti primeramente, para que puedas contar contigo mismo a la hora de ayudar a otros. Cada mañana, justo antes de considerar hacer algo por alguien, menciónate estas palabras: “¿Qué voy a hacer por mí el día de hoy?” Tú mereces ese tipo de respeto. Puede sonar algo egoísta; si así lo sientes, piensa en la influencia que tu bienestar personal puede ejercer sobre las metas y objetivos que te fijes en torno a ayudar a otros… allí obtendrás la respuesta.

Crear un régimen diario: durante nuestra vida, hemos conocido muchas personas que han creado y mantenido simples rutinas diarias que les ayudan a mantenerse balanceados, contentos y enfocados en las cosas que realmente les importan. Siguen esas rutinas no porque TIENEN que hacerlo, ni porque DEBERIAN hacerlo. Ellos siguen esas placenteras rutinas con el objeto de honrarse a sí mismos: sus cuerpos, sus espíritus, sus almas y sus mentes. Recomiendo que hagamos esto por una simple razón: honrar tus rutinas y cumplir tus compromisos personales te hará sentir feliz y contento contigo mismo y te mantendrá en el hoy y el ahora. Podemos experimentar el simple placer de cuidar de nosotros mismos y al mismo tiempo, notar que contamos con más tiempo y disposición para ayudar a otros. Esa rutina o práctica diaria puede incluir, por ejemplo, hacer algo de ejercicio, caminar por un parque, escuchar música plácida, leer un libro inspirador, llamar a un amigo a o amiga, ir de compras, tomar un baño especial, ir a nadar y pare de contar. Me refiero a actividades que llenan nuestro espíritu, nos dan energía positiva, nos permiten respirar aire fresco y/o nos hacen pensar positivamente, reduciendo nuestro estrés y liberándonos de las emociones negativas. Un poco de indulgencia te hará mucho bien y permitirá que tu organismo se goce del bienestar que tú mismo le estás dando. Aquí te doy un ejemplo de las actividades y actitudes que puedes poner en práctica en tu “rutina saludable”:

+ Revisa diariamente tus necesidades

+ Escríbelas de forma simple y entendible

+ Mantén tus compromisos, especialmente los personales

+ Nota cómo te sientes

+ Fíjate en qué estás pensando

+ Diviértete, y cuando no te estés divirtiendo, haz un cambio

Hazte un “chequeo”: este es un proceso más profundo y no tiene que ver precisamente con hacerse un chequeo médico: es una revisión honesta de ti mismo: ¿en dónde te encuentras hoy en día en cuanto a tus deseos y necesidades, y qué vas a hacer al respecto? Un buen chequeo de si mismo comienza con escoger el momento y el lugar adecuado para pensar y reflexionar. Al levantarte, por ejemplo, mientras tomas tu café tranquilamente, o en una tarde serena, acompañado de una taza de té… toma de ese momento unos diez minutos para “chequearte a ti mismo”. Haz tu propio inventario, pero hazlo a tu corazón, preguntándole cómo se siente y qué necesita. Pregúntate qué te haría feliz hoy, mientras escuchas con atención el latido de tu corazón. Se trata entonces de encontrar tu propio espacio interno, ese espacio donde la oportunidad de vivir en paz contigo mismo es una gran oportunidad. De esta manera, tendrás una clara visión de adónde te encuentras, será tu punto de partida en esta nueva travesía y tendrás gran oportunidad de ser exitoso en ella, porque estarás más preparado para entenderte a ti mismo y mantener un balance aún en momentos de tribulación.

Respira profundo: respirar profunda y lentamente es una excelente manera de balancearte y enfocarte. La primera definición de la palabra “inspiración” en el diccionario, es “respirar”. ¿Estás inspirado?... es decir, ¿estás realmente respirando en tu vida?... La realidad es que muchos de nosotros hemos olvidado cómo respirar y el peso que la respiración tiene sobre el enfoque en nuestros objetivos. Lo cierto es que una persona inspirada tiene mucho más oportunidad de alcanzar sus metas. Pero no se trata de respirar instintivamente, se trata de respirar adecuadamente. Hay tres formas de respirar: superior, media e inferior o ventral:

  • La respiración superior es una respiración corta que hacemos cuando nos sentimos amenazados por algo o sentimos algún miedo. Es el tipo de respiración que acompaña al estrés.
  • La respiración media es la que hacemos todos los días, todo el tiempo para vivir y funcionar. No pensamos en ella, es instintiva, y sucede cuando el oxígeno en nuestra sangre es bajo.
  • La respiración inferior o ventral es el tipo de respiración que aquí les propongo, que también la llamamos respiración profunda. Llena tus pulmones, pero no solo la parte superior, sino también la parte más baja de ellos, la que normalmente es ignorada en un día regular. Respira lenta y profundamente. Verás cómo tu abdomen se ensancha, es una forma de respiración simple y vital.

Nuestra respiración es como un barómetro que nos enseña cómo estamos viviendo nuestras vidas. En la medida en que profundicemos nuestra respiración, podremos mejorar nuestra calidad de vida.

Honra y respeta a tu cuerpo: aquí no se trata de cultivar un cuerpo perfecto, sino de hacer que tu cuerpo trabaje adecuadamente para ti. Ya debes haber escuchado el dicho “Eres lo que comes”; pues bien, eso es totalmente cierto. Y también eres lo que piensas, lo que sientes y lo que sueñas. El punto está en ser quien quieres ser y actuar en consonancia con ese espíritu de vivir. Entonces, en momentos de tristeza, de desesperanza o de decepción, te propongo a que pongas en tu rostro una sonrisa. Quizás hasta te rías de ti por lo tonto que lucías al reír sin razón alguna!... pero el resultado será que encontrarás un balance para tu cuerpo aún en ese momento de dificultad. Entonces, moderación es la clave. Moderación al comer, escogiendo bien los alimentos, los volúmenes y las horas. Moderación al ejercitarte, si no lo has hecho en largo tiempo. Moderación al trabajar, dedicando el tiempo justo al trabajo y dándote tiempo para descansar y entretenerte. Moderación al dormir, haciéndolo en un lapso que sea el necesario según lo dictamine tu cuerpo. Y algo más: enfrentar la adversidad con optimismo. Noel Clarasó escribió: “Darle la espalda a la sombra y volver el rostro a la luz, por débil que esta sea. Busca siempre un camino de salvación, una zona de bienestar, un medio de seguir adelante”.

Culmina lo inconcluso: Si quieres que tus sueños se hagan realidad, necesitas crear espacio para ellos. Haz espacio para ellos en tu vida. Para ello debes “limpiar tu casa interior”. ¿Hay cosas inconclusas o pendientes en tu vida? Si es así, éstas pueden ser notorias y contagiosas. Una cuestión inconclusa puede llevar a otra y así sucesivamente. Así, es difícil enfocarse en crear y soñar cuando tienes “multas pendientes por pagar”. Ciertamente no es necesario ser obsesivos en torno a esto, lo importante es reconocer las señales. Identifica cuáles son esas cuestiones inconclusas, pendientes, que dificultan tu enfoque en tus metas y sueños y que te producen ansiedad. Completa entonces esas cosas que están pendientes, “ponle la tapa a las ollas”, cierra los círculos que están aún abiertos y que te impiden de alguna forma avanzar. Así, podrás mantener tu mente relajada y disponible para dedicarla a las cosas que realmente importan para ti. Esta es una práctica que cambiará tu vida. La calidad de la gente con quienes nos relacionamos y el nivel de integridad con la cual vivimos nuestras vidas incrementará. Si hay alguien con quien tenemos algo pendiente y hay algo que está por decirse, pareciera que la situación se presentara constantemente ante nosotros, una y otra vez. Si no se atiende, esta pequeña situación puede convertirse en algo destructivo. Aún así, tú puedes romper ese patrón, aprendiendo a estar a nivel en todas tus relaciones, sean padres, hermanos, hijos, amigos o tu compañero sentimental. Liberarse de la sobrecarga o resolver acciones pendientes siempre te brindará la oportunidad de concentrarte mejor en las cosas que realmente te importan. Si las dejas sin atender, los pequeños problemas pueden convertirse en vastas acumulaciones de “material no deseado” en tu vida. Comienza hoy mismo a atenderlos, así sea con pequeñas acciones.

Acepta tu responsabilidad: ¿Cuándo fue la última vez que dijiste “Estaba equivocado” o “Cometí un error”? Si después de alguna de esas frases pudiste decir algo como “¿Cómo puedo hacer mejor las cosas de ahora en adelante?”, entonces ya has aprendido una gran lección en el proceso de mejorar tu vida. Ya conoces la sensación de aceptar la responsabilidad de tus acciones (y lo duro que esto puede ser). Aceptar responsabilidad significa no echar en otros la culpa de lo sucedido y además admitir que uno es quien está en falta. Este es un gran paso hacia adelante en el proceso de lograr control sobre tu vida. Cuando echas la culpa en otro, pareciera que estás manifestando algo que no te agrada de esa persona, cuando en realidad se trata de algo que no te gusta de ti mismo. Esto es llamado “proyección”. En el fondo de todo, no se trata tampoco de culparte a ti mismo por lo que sucedió; se trata de aprender en positivo, de obtener una ganancia mediante la lectura del lado bueno de las cosas, siendo empático y practicando la compasión con los demás y contigo. Ser compasivo significa quitar la vista del “ser correcto o incorrecto” y enfocarse en los individuos involucrados, incluyéndote a ti. En otras palabras, ser compasivo nos permite concentrarnos en las relaciones más que en ser “correctos o incorrectos”. Esto cambia el carácter del juego, dándole mayor importancia y significado a los individuos que a los hechos mismos.

Construye relaciones: las personas que conocemos en nuestra vida están allí por alguna razón. Hace un tiempo atrás, leía sobre las relaciones y su similitud con las hojas de un árbol; cada hoja representa un amigo, una relación en tu vida. Algunas están en el tope, otras a través de todo el árbol, y algunas otras hojas yacen en el suelo, y aunque caídas, siempre cerca del árbol. Escogemos y creamos la clase de relaciones que tenemos, algunas veces profundas y sensibles, especiales y únicas, cariñosas y generosas. ¿Cómo quieres que sean tus relaciones y qué estás dispuesto a hacer para mantenerlas de esa manera? Cuál es tu sueño en relación al tipo de personas que quieres a tu alrededor y cómo esperas interactuar con ellos? Dedica un tiempo para preguntarte esto y obtener tus respuestas, pues este pequeño proceso de reflexión es clave, ya que a estas personas que conforman tus relaciones, deberás dedicarle tanto amor, comprensión, cariño, empatía, aceptación y honor como lo haces contigo mismo. Y lo más importante: deberás practicar con cada una de estas relaciones el tipo de persona que tú sueñas ser. Entonces, reflexiona, decide qué es lo que quieres y sal en busca de ellos. Haz y sé lo que sueñas ser. Haz presencia en el juego de tu vida. Inicia conversaciones. Sonríe. Se amigable. Sea lo que tengas que hacer, asume la responsabilidad de rodearte con gente de calidad y diviértete mientras lo haces. Comparte tus sueños, porque esas relaciones pueden ayudarte enormemente a hacerlos realidad. Además, pueden ayudarte en tiempo de duda o debilidad, ya que los has integrado a tu vida como parte del equipo. En la medida en que tus sueños sean más claros para ti, de esa misma forma atraerás a ti gente que piense igual. Y siendo así, todos estarán allí para darte su apoyo desinteresado cuando lo necesites.

Sigue estos pasos y comienza a preservar tu vida, date una oportunidad para aumentar tu bienestar y permite que tus sueños tengan una verdadera oportunidad.

Fernando